Rige desde hoy la rebaja del impuesto al cheque -tan promocionada por Roberto Lavagna- que finalmente quedó diluida en una medida más que tibia. La reducción de 0,6% a 0,4% para los débitos en cuenta corriente (los créditos siguen con 0,6%) será a cuenta de Ganancias. Esto hace que sólo 5% de los contribuyentes (los grandes exportadores e industriales vinculados a la sustitución de importaciones) reciba algún beneficio menor. El resto (autónomos y empresas sin ganancias que declarar, los sectores a quienes debería ayudarse) no está alcanzado y seguirá pagando el impuesto más distorsivo del sistema tributario argentino.
La rebaja del impuesto al cheque que comenzará a regir desde hoy, tendrá finalmente una importancia muy parcial y dejará fuera del beneficio a la mayoría de los contribuyentes, fundamentalmente a las pequeñas y medianas empresas (pymes) y a los particulares. Sólo las grandes compañías y los industriales vinculados al proceso de sustitución de importaciones podrá notar algún tipo de beneficio en la reducción de este tributo, ya que son los únicos con posibilidades de descargar la baja del Impuesto a las Ganancias. Se calcula que menos de 5% del total de contribuyentes podrá acceder al beneficio.
La decisión de imponerle un alcance limitado a esta rebaja fue tomada por Néstor Kirchner, luego que desde el Ministerio de Economía se le desplegaran las alternativas sobre cómo empezar a avanzar en la baja del tributo a los débitos y créditos bancarios, una de las medidas que figuran en el acuerdo de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El Presidente optó, ante tres alternativas diferentes, por la decisión que menores costos fiscales traería al Estado. Esto es, una reducción muy parcial (la alícuota pasará de 0,6 a 0,4% en los débitos) y además a cuenta del Impuesto a las Ganancias y Ganancia Mínima Presunta. El jefe de Estado descartó la posibilidad de reducir la alícuota a través de un cronograma a un año y sin la necesidad de tomarlo a cuenta de otros tributos, y la posibilidad de una reducción de igual intensidad, pero general. Si bien el anuncio de Roberto Lavagna en la presentación de la rebaja del impuesto el viernes pasado incluía un cálculo de pérdida de recaudación de $ 1.000 millones, fuentes del mismo ministerio descartaban esta posibilidad y hablan de un costo máximo de unos $ 50 millones mensuales ($ 600 millones anuales).
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Incluso dentro de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y la Secretaría de Hacienda se menciona la posibilidad de que esta reducción no tenga impacto fiscal, ya que como los principales beneficiarios son las grandes empresas (que tienen la posibilidad de descargar el impuesto sobre Ganancias), estas podrían aumentar su volumen de dinero operado en el sistema financiero al hacer más competitivas las colocaciones a plazos sobre el costo del tributo al cheque con el nuevo costo reducido.
Precisamente fueron los sectores vinculados a los grandes contribuyentes nacionales los que este fin de semana más defendieron la rebaja. Sobre todo rescatan el gesto las empresas con buen nivel de ganancias como las exportadoras de productos primarios, las dedicadas a la sustitución de importaciones y las grandes tiendas que se benefician con el incremento en el consumo interno.
A favor del mecanismo de rebaja a cuenta de Ganancias se manifestó la Asociación Empresaria Argentina (AEA), que representa a muchas de las mayores compañías del país y manifestó que la reducción «es una decisión que va en la dirección correcta» aunque pidió que «la medida sea profundizada a la brevedad posible».
Además, el mecanismo de tomar el tributo a cuenta de Ganancias fue un mecanismo que en su momento ideó el ex ministro de Economía Domingo Cavallo, cuando inventó precisamente el impuesto al cheque como instrumento para salir de la crisis y no caer en la devaluación y el default, dos cosas que igualmente sucedieron. En esos días, cuando la AFIP era dirigida por Héctor Rodríguez, los costos de la fiscalización de la toma a cuentade Ganancias generó problemas en la administración tributaria y languideció la posibilidad de controlar otros impuestos más importantes como el IVA.
La rebaja de 0,6 a 0,4 por ciento operará cuando el dinero ingresa a la cuenta bancaria, pero se mantendrá en 0,6 por ciento cuando el dinero sale.
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