La mexicana Alsea confirmó ayer un anuncio de julio pasado: cerró con Starbucks un acuerdo para abrir la primera sucursal de la cadena de cafeterías en la Argentina. Alsea es la licenciataria de marcas como Burger King y Domino's Pizza. Starbucks Coffee está en Chile desde hace cuatro años y ya tiene 20 tiendas; el acuerdo prevé que Alsea compre 18% de Starbucks Coffee Chile, que hoy es 100% de la empresa estadounidense.
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A pesar de las declaraciones de su CEO, Alberto Torrado (un apellido más que adecuado para el negocio cafetero), de que la larga tradición de café en la Argentina jugará a favor de su llegada al país, lo cierto es que el éxito de Starbucks ha sido mayor en aquellos países sin tradición de consumo de «espresso». En efecto, en Estados Unidos -salvo algunos cafés del Greenwich Village de Nueva York y la ciudad de Seattle, donde nació la cadena- el «espresso» era totalmente desconocido hasta la llegada de esta cadena. En sentido inverso, ese producto puede conseguirse en cada esquina de Buenos Aires y de las grandes ciudades del interior del país; además, cadenas como Bonafide, Aroma, The Coffee Store o Havanna ya tienen una fuerte presencia en el mercado -también con numerosas sucursales-, lo que dificultará aún más el éxito de Starbucks.
Es de esperar que esta marca tenga más fortuna que antecesores como Dunkin' Donuts, la propia Domino's Pizza, su competidora Pizza Hut, las hamburguesas de Wendy's, los sándwiches de Schlotzky's, las «pechochas» de Hooters y otras muchas cadenas que se aventuraron a la Argentina -la mayoría de ellas de la mano de accionistas locales inexpertos en el negocio de la gastronomía- y debieron empacar sus petates tras sufrir categóricas derrotas contra la cultura local de comer y beber.
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