10 de agosto 2007 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

  
  • «El mercado llegó al pico de histeria.» La frase de un operador local ayer reflejó lo que terminó siendo una de las jornadas de mayor nerviosismo en los últimos años del mercado bursátil y financiero. Y los efectos se sintieron a nivel global. La palabra de moda entre los analistas pasó a ser «credit crunch», que describe la súbita restricción de la liquidez y de líneas crediticias. La intervención récord del Banco Central Europeo (equivalente a u$s 124 millones) dejó claro que las necesidades de efectivo en el mercado eran enormes. Pero por el momento no fue suficiente para calmar los ánimos. El gran interrogante, de todas maneras, es si la caída en el mercado hipotecario estadounidense terminará afectando la fortaleza de la economía mundial. Por ahora, son pocos los que creen que se aproxima una recesión global. Pero es un escenario que ya hoy no se puede descartar.

  • Los bonos argentinos no quedaron al margen de la ola de ventas. La manipulación del INDEC había llevado al Discount a menos de $ 125 y la caída de ayer los ubicó otra vez en los mínimos de los últimos dos años, a $ 118. Por más que los rendimientos lucen muy atractivos (casi 8% más inflación oficial, o sea, alrededor de 16% en pesos), todo dependerá de la capacidad de recuperación que muestren los mercados internacionales. Si el clima continúa negativo, las paridades de los títulos argentinos seguirán cayendo, con el consiguiente aumento del riesgopaís.

  • Aunque en el Ministerio de Economía no pierden las esperanzas, se aleja la posibilidad de volver a emitir deuda en el mercado voluntario hasta fin de año. Por el momento, la única operación prevista es la contraria, es decir, una recompra de títulos por u$s 500 millones. No se trata de una maniobra estratégica de Miguel Peirano para aprovechar precios bajos. Es, en realidad, una exigencia del prospecto de reestructuración de la deuda, que obliga a la Argentina a aplicar el dinero que debía aplicarse al pago de los holdouts ( bonistas que no entraron al canje) para rescatar títulos. Hay tiempo para efectuar la operación hasta el 1 de noviembre, y en el Palacio de Hacienda están analizando qué papeles conviene recomprar. Se privilegiarán aquellos que tienen fuerte acumulación de intereses en el corto plazo.   

  • Al complicadísimo contexto internacional, en el circuito financiero también hay alarma por la reaparición de varias empresas que sorpresivamente dejaron un verdadero tendal de cheques impagos. Resultaron perjudicadas varias entidades financieras, cooperativas, y también bancos que habían ingresado agresivamente al negocio del descuento de documentos. El caso más conocido ( ocurrido hace dos meses) fue el de DACSA (propietaria de la cadena de ropa deportiva Sportmix). Dejó deudas por $ 25 millones y ahora negocia que los acreedores se hagan cargo de la compañía. El «ejemplo» fue imitado rápidamente. El caso más grave es el de Farmacia Social Congreso (ex Laboratorio Monserrat), que dejó deudas sin pagar por nada menos que $ 76 millones. «No quedó financiera en pie, había cheques circulando por todos lados», explicó un mesadinerista. La lista continúa con dos frigoríficos, Estancias del Sur y Regional Las Heras. El primero podría ser rescatado por la brasileña Friboi (dueña de Swift). Algunas compañías del sector metalúrgico también incumplieron sus deudas al tener inconvenientes en la entrega de insumos a los grandes clientes, generando una traba en el ciclo y posterior déficit de caja. Acíndar tuvo que salir a cubrir el default de uno de sus proveedores en el mercado financiero, porque lo avalaba a través de su Sociedad de Garantía Recíproca. Por último, en el mercado observan con especial cuidado a las constructoras viales ( proveedoras del Estado). Se vienen acumulando serios atrasos en los pagos de los últimos tres meses y muchas empresas enfrentan serias dificultades de caja, agravados ahora por los problemas para conseguir adelantos en el mercado financiero.
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