La fabricante de cocinas, calefones y termotanques Longvie se enfrenta a una nueva amenaza de default. Desde que comenzó a sentir los cimbronazos de la crisis económica que cobró cuerpo en los últimos dos años del gobierno de Mauricio Macri, la firma no pudo cumplir los pagos y se vio obligada a reestructurar sus deudas en dos ocasiones. Primero en 2018 y más recientemente en mayo de 2020.
Ahora la situación está camino a repetirse. Y para evitarla, Longvie abrió una instancia de negociación con sus acreedores. Así, octubre será un mes clave ya que se definirá si cae nuevamente en default: convocó a los tenedores de ON a una asamblea virtual el 15 de octubre para acordar una postergación de vencimientos.
En esa asamblea buscará el consenso de las mayorías necesarias entre los tenedores de sus Obligaciones Negociables clase IV para reprogramar el vencimiento del 7 de noviembre próximo. Así lo informó la tradicional compañía argentina a la Comisión Nacional de Valores (CNV).
La firma anunció que pretende “redefinir el perfil de vencimientos de las mismas adecuándolos a la capacidad de generación de fondos de la Sociedad”.
La emisión original de estas ON data de 2017 por un monto total de hasta u$s20 millones. Desde aquel momento, hubo en 2019 una primera renegociación que contó con el aval del 90% de los tenedores para reprogramar los vencimientos para el 7 noviembre de 2021, por un capital e intereses devengados hasta ese momento por $2,3 millones. En mayo 2020 había un vencimiento de intereses que no pudo ser pagado, correspondiente a la cuota 10. Tras ese episodio hubo otro acuerdo con 99% de los tenedores para que los intereses se capitalicen y se paguen todos al vencimiento de noviembre.
Sin embargo, a dos meses de esa fecha, Longvie decidió volver a renegociar los plazos, pese a que a principios de agosto cumplió en fecha con el pago de la cuota 15 de las ON. Por otro lado, los resultados operativos de la fabricante de cocinas y calefones registraron una marcada mejora en el primer semestre de este año con relación al mismo período del año 2020. Así, al 30 de junio último, tuvo ganancias por $275 millones, que contrastan con las pérdidas de $36 millones que sufrió en los primeros meses de la pandemia.
En su último balance, Longvie resumió el contexto contradictorio que afecta su operación y que la obliga a buscar oxígeno financiero a pesar de sus mejoras operativas. “Nuestras fábricas están operando con más normalidad y un mejor ritmo”, explicó. Pero advirtió: “La presión sobre los costos continúa, a pesar de que el ritmo de devaluación mensual viene disminuyendo, pero continúa habiendo aumentos en moneda dura por parte de nuestros proveedores”. También alertó sobre la caída de ventas en las cadenas de electrodomésticos.
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