14 de mayo 2026 - 11:05

La Argentina retrocedió en el ranking mundial de calidad de élites y cayó al puesto 104

El índice pretende determinar si los sectores de poder de un país generan valor sostenible.

Argentina retrocedió en el ranking de élites.

Argentina retrocedió en el ranking de élites.

La Argentina volvió a retroceder en el ranking global de calidad de élites elaborado por la Universidad de Saint Gallen (HSG) de Suiza y quedó ubicada en el puesto 104 entre 151 economías analizadas. El resultado surgió del informe EQx 2026, desarrollado por la casa de estudios suiza junto con la St. Gallen Foundation for Value Creation, y confirmó una tendencia sostenida de deterioro para el país en los últimos años.

El capítulo argentino estuvo nuevamente coordinado por Pablo San Martín, presidente de SMS Latinoamérica, de la Fundación SMS Argentina y socio académico internacional de la Universidad de Saint Gallen.

Qué mide el índice EQx

El Índice de Calidad de las Élites (EQx) busca determinar si los sectores de poder de un país generan valor sostenible o, por el contrario, extraen recursos sin impulsar desarrollo de largo plazo.

El trabajo se diferencia de otros indicadores tradicionales porque no se limita al PBI o a variables institucionales clásicas, sino que analiza cómo las élites políticas y económicas impactan sobre la prosperidad futura de una nación.

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El ranking busca determinar si los sectores de poder de un país generan valor sostenible.

El ranking busca determinar si los sectores de poder de un país generan valor sostenible.

Según la metodología del informe, una “élite saludable” debe combinar influencia política con capacidad de creación de valor económico.

En países de ingresos medios y bajos, el índice funciona además como un predictor del crecimiento futuro y de la fortaleza institucional.

Una caída de casi 20 puestos en un año

En la edición 2026, la Argentina descendió cerca de 20 posiciones respecto del ranking anterior y se consolidó dentro de uno de los segmentos más rezagados de la clasificación global.

El informe remarcó que el deterioro no respondió a un hecho puntual, sino a un proceso estructural que se profundizó durante los últimos años.

De acuerdo con el análisis, la principal debilidad argentina apareció en la capacidad de transformar poder político y económico en generación de valor sostenible. El EQx señaló una fuerte brecha entre las dimensiones vinculadas al poder y aquellas relacionadas con la creación de valor económico.

Mientras que los indicadores de poder político ubicaron a la Argentina en el puesto 39, y los de poder económico en el lugar 60, los resultados asociados al valor económico quedaron considerablemente más rezagados.

El indicador de Valor Económico descendió hasta el puesto 128, mientras que el índice de Valor del Capital cayó al lugar 142, uno de los peores registros de toda la nómina internacional.

Según el informe, esa dinámica reflejó una economía que conserva capacidad de acumulación de poder pero que no logra traducirla en crecimiento sostenible ni en generación genuina de riqueza.

Inflación, inversión y el capital son los puntos más críticos

El estudio también identificó múltiples debilidades macroeconómicas que explicaron el deterioro argentino. Entre los indicadores más comprometidos aparecieron la inflación, ubicada en el puesto 130, el deflactor del PBI, en el lugar 146, y la formación bruta de capital, en el puesto 126.

Además, el informe advirtió sobre bajos niveles de apertura económica y libertad comercial, factores que limitan la inversión y la competitividad.

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El informe señala bajos niveles de apertura económica y libertad comercial.

El informe señala bajos niveles de apertura económica y libertad comercial.

Según el análisis, aunque ciertos sectores económicos logran extraer valor, lo hacen dentro de un contexto de activos depreciados, con acciones, tierras y capitales que presentan valuaciones bajas.

Esa situación afecta directamente las posibilidades de crecimiento y desalienta procesos de innovación e inversión productiva.

Otro de los puntos señalados por el EQx fue el deterioro de los indicadores vinculados al capital humano y al futuro productivo del país. La Argentina mostró altos niveles de fuga de cerebros y quedó ubicada en el puesto 23 en el indicador de fuga de talento.

A su vez, el empleo juvenil exhibió un desempeño muy débil y descendió hasta la posición 114. Según el reporte, esos datos reforzaron la idea de un sistema que no logra retener ni potenciar sus recursos humanos más calificados.

El informe reclamó reformas estructurales

El trabajo sostuvo que el principal desafío argentino pasa por modificar los incentivos económicos y políticos para favorecer la creación de valor.

Entre las reformas consideradas necesarias aparecieron cambios en el esquema tributario, mejoras en competitividad, mayor inversión en infraestructura y un fortalecimiento de la calidad educativa.

“Será interesante ver si Argentina, sumida en un estancamiento hegemónico que genera un entorno que destruye valor, es capaz de cambiar el paradigma”, sostuvo Pablo San Martín.

Luego agregó: “Es necesario llevar a cabo reformas clave, entre las que se incluya el sistema tributario (Tasa de Impuesto para Sociedades, N.º 132), mejores incentivos para modelos de negocios competitivos y productivos, inversión en infraestructura y una mejora adicional de la calidad educativa”.

El informe también detectó algunos contrastes dentro del escenario económico argentino. Por un lado, destacó una mejora en los indicadores vinculados al gasto público producto de las políticas de ajuste implementadas recientemente.

Sin embargo, advirtió que existe una diferencia importante entre reducir el gasto estatal y sostener niveles adecuados de inversión pública efectiva.

Cómo quedó el ranking global

A nivel internacional, el informe EQx 2026 mostró una consolidación de Asia como la región con mejor desempeño en calidad de élites.

Singapur mantuvo el primer puesto global, mientras que Estados Unidos conservó el segundo lugar impulsado por el crecimiento de la inteligencia artificial.

También se destacaron los avances de China, que escaló hasta el puesto 11, además de Japón, que llegó al tercer lugar, y Corea del Sur, que permaneció en la sexta posición.

En contraste, el estudio detectó un deterioro general en las élites europeas, pese a que la región todavía lidera distintos indicadores de creación de valor intergeneracional.

El informe concluyó que la calidad de las élites no constituye un atributo permanente y que requiere procesos constantes de innovación, renovación y adaptación.

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