Con una demanda estable y proyecciones para 2008 que muestran un estancamiento en las operaciones, los empresarios del sector inmobiliario apuestan al despegue del crédito para seguir creciendo. Sin embargo, surgen datos que no despiertan optimismo.
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«El mercado está amesetado y para que siga creciendo es fundamental que haya financiación accesible, pero los bancos ponen trabas para otorgar créditos hipotecarios.» La frase pertenece al titular de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Carlos Sotelo, que alentó a la aparición de líneas de financiación a tasa baja para sostener la actual demanda.
«La idea de los bancos es desalentar los créditos hipotecarios y volcar la demanda a préstamos personales que tienen un costo anual de 40% lo que, obviamente, deja de lado a la mayoría de la gente que no puede pagar ese costo financiero» agregó el empresario.
El tema financiero es clave para saber si el sector inmobiliario seguirá siendo una de los pilares del crecimiento económico. Después de la crisis de 2002, cuando la actividad se había paralizado por la devaluación, se registró un fuerte aumento de las operaciones que llegaron a su pico máximo hacia fines de 2005 y comienzos de 2006. Durante el segundo semestre del año pasado y lo que va de 2007 se frenó el crecimiento de la demanda. En el mejor momento, se realizaban más de 10.000 escrituraciones mensuales mientras que actualmente se ubican en promedio por debajo de las 9.000. Si bien algunos operadores opinan que el nivel de actividad sigue cayendo, todavía no hay datos ciertos que confirmen esta situación. Lo cierto es que para 2008, el panorama aparece más complicado si no se impulsa la actividad a través de la mayor participación de las ventas financiadas.
Esto, por el momento, no se reflejó en los valores de los inmuebles.
Estabilidad
«Los precios de los departamentos se mantienen estables y no hay indicios de que vayan a modificarse. Pensar que puedan bajar no es lógico ya que sólo en la Capital Federal hay un déficit habitacional de más de un millón de viviendas. Mientras este problema no se solucione ejerce una presión muy fuerte sobre los precios que impide que bajen más allá de que la demanda esté más tranquila », explicó Sotelo.
Una forma de medir la sensibilidad de los valores de los inmuebles es a través de la brecha en la contraoferta para la compra de un inmueble. En 2005, cuando la demanda estaba en su apogeo, se pagaba sí o sí el valor exigido por el vendedor ya que las propiedades se vendían una tras otra. Ahora, la contraoferta está estabilizada en 5% del precio de la vivienda. Pero en otras épocas donde la demanda no era tan firme, los interesados en la compra de un inmueble llegaban a ofrecer 15% menos del valor del mismo y el propietario terminaba aceptando la propuesta.
Por este motivo, el titular de la Cámara Inmobiliaria estimó que los valores se van a mantener durante 2008, «salvo que se produzca alguna sorpresa en la economía, como lamentablemente nos tiene acostumbrada la Argentina cada tanto».
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