29 de julio 2005 - 00:00

Los híper también piden estabilidad

«Para incrementar la inversión hace falta seguridad jurídica, estabilidad y previsibilidad. Eso es lo que le pedimos al gobierno. Creemos que después de octubre, muchos proyectos de inversión que hoy están en 'stand by' van a ponerse en marcha.» Sentado a la mesa de una parrilla en la que no casualmente se sirve carne de su producción, Alfredo Coto -presidente de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU)- anunció las Jornadas del Supermercadismo que organiza esa entidad. Lo acompañaban Diego Solá Prats (Cencosud/Disco) y Federico Braun Menéndez (La Anónima). No son días sencillos para el sector, admitieron los empresarios, pero se mostraron casi comprensivos de que desde algunas trincheras (en especial, desde el gobierno) los apunten como uno de los responsables de la suba de precios.

«La 'sensación térmica' inflacionaria la causa ni más ni menos el hecho de que la oferta es menor que la demanda. Por eso resulta casi ridículo decir que los aumentos de sueldos no son inflacionarios: en el corto o en el mediano plazo lo son. De lo contrario, daríamos incrementos de 200%. La recomposición salarial debe hacerse y, de hecho, está en marcha (nosotros pasamos de $ 345 en diciembre de 2001 a $ 885 a partir del 30 de agosto), pero de manera gradual»,
dice Braun. A continuación, los párrafos salientes del diálogo con ASU:

• Estamos estudiando la posibilidad de reunificarnos con la Cámara Argentina de Supermercados (CAS, que lidera Carrefour); nos parece que en la actual coyuntura no tiene demasiado sentido estar divididos, y no nos separa nada de fondo.

• En las jornadas (serán del 23 al 25 de agosto en La Rural) traeremos a Nelson Da Gama, un hombre del supermercadismo venezolano, que nos explicará cómo es trabajar en un ambiente de intervención estatal en los precios.

• Otra de las cuestiones centrales de ese encuentro será la economía informal. Hoy no se puede competir con ellos: el IVA de 21% es un estímulo a la evasión; un sueldo de repositor a la empresa le cuesta $ 1.300 ( incluyendo cargas sociales), mientras que en «negro» se pagan $ 450. Hoy debe haber muy pocos jugadores del sector que son rentables, y los márgenes netos no llegan a 1%.

• Invitaremos al ministro Roberto Lavagna y también a algunos candidatos. La lista de oradores se define esta semana.

• Los súper e hipermercados tenemos 32% del mercado total de alimentos y consumo masivo. Y no estamos cartelizados: basta con ver la guerra de promociones en la que estamos embarcados. No todos los sectores industriales pueden decir lo mismo. Además, estamos muy atomizados: en Europa la concentración es muy superior, y acá, además, están todos los grandes grupos.

• Vemos como muy positivo que no haya déficit fiscal, que haya superávit en la balanza de pagos y que se haya resuelto el tema de la deuda. Nos haría falta más previsibilidad y menos impuestos distorsivos: hoy cualquiera en cualquier lugar del país puede crear un impuesto, como el «impuesto al viento» (se intentaba gravar la energía eólica en el Sur) o el de «abasto», que pretende gravar el tránsito de mercadería entre provincias.

• En este sentido, el proyecto de ley de accidentes de trabajo del ministro
Carlos Tomada sólo puede ser calificado de terrorífico, porque no elimina la posibilidad de la «doble vía» (cobrar la indemnización de la ART y después ir a la Justicia). Nosotros presentamos un proyecto de ley el año pasado, en el que se establecía la opción (una vía o la otra), pero el proyecto de Tomada no sólo pone topes altísimos, sino que, además, no elimina la doble vía. Esto podría llevar a la quiebra a numerosas empresas, sobre todo a las pymes.

• Es un tema que debería ser rápidamente resuelto, porque mientras tanto sigue vigente el fallo de la Corte Suprema que hace acumulativas la indemnización ART y la demanda civil.

• En todo el mundo hay tensión entre los supermercadistas y sus proveedores; es casi lógico y hoy no es más que lo habitual. Después de todo, 70% de nuestros costos es la mercadería.

• El sector da 100.000 empleos directos e incontables indirectos. Factura unos $ 18.000 millones anuales, y no, no hemos calculado nunca cuánto es nuestro aporte al fisco.

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