No podía durar más que fugazmente el desenganche de los indicadores de Buenos Aires, de un trencito de mercados mundiales que están asociados a un tema excluyente y por demás preocupante: la guerra. El lunes se pudo eludir la tónica, con el resto sufriente y los índices porteños subiendo sobriamente. En la víspera, el intento estuvo presente, se llegó a un Merval de casi 595 -lo que daba utilidad sobre el anterior- para reconocer un mínimo de 586 y cerrar muy cerca, en los 588 puntos, con 0,75% de rebaje porcentual. El Burcap logró algo más módico, a la mitad del listado clásico, pero con un alineamiento de la plaza accionaria local a una nueva baja del Dow, con 0,5% y el Bovespa que lo llevó a 1,5%.
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Las empresas, las incertidumbres, los pozos que detienen al comprador hasta que se resuelva algún hecho delicado siempre terminan por mellar los precios. Y la tensa espera, sobre lo que parece sonar a guerra inminente -más los efectos colaterales, inimaginables- dieron por tierra con el intento de suba final de febrero. Dentro del volumen de proporciones habituales, con unos 24 millones de pesos para las acciones y unos $ 15 millones en CEDEAR, distinguió la caída de Comercial -con 6 por ciento y 4,4 millones de papeles-4% de Ledesma, Francés e IRSA con 3 por ciento. Por las escasas alzas, fue notoria Transener -3%- y Costanera con 2%. Final abúlico, esperando el acontecer de lo que promete resultar: amanecer de un marzo agitado...
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