¿Mafia de la lechuga apuesta a inflación?

Economía

La larga reunión tuvo, como música de fondo, los aplausos -no de aprobación, claro- de los empleados del INDEC que resisten su desembarco. Pero, atrincherada, Beatriz Paglieri se abocó ayer a explicar los criterios que, en adelante, usará para «medir» la inflación.

Para justificar la interpretación que digitó Guillermo Moreno para que el índice de enero sea de 1,1%, Paglieri se enfocó en el «extraño» caso de la lechuga, donde, deslizó, podría haber existido una «maniobra especulativa» que disparó los precios hacia arriba.

De allí que, en el futuro, el INDEC pondrá bajo revisión las mediciones de los productores que registren subas superiores a 15%. Es decir: el gobierno operará con la presunción de que detrás de las subas bruscas podrían existir operaciones. El viejo argumento del complot.

Esa curiosa explicación Paglieri la hizo ayer ante los directores de estadística de las ocho provincias que relevan y cotejan datos para el instituto: Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Tucumán. La única ausencia fue la del delegado de San Luis.

Convocada formalmente para programar 2007, un dato contaminaba la cita: la difusión, en Mendoza, de un doble índice de inflación (uno de 1,8%; el otro, de 1,5%), cuya diferencia respondía a cómo computar la suba en servicios de salud.

Resistida por los empleados y los técnicos del INDEC, Paglieri temía que el caso Mendoza se replique en las demás provincias, con lo que el escándalo por el 1,1% a nivel nacional se habría potenciado si otros institutos estadísticos cuestionaban sus criterios.

Por ahora, esa posibilidad se congeló. Así y todo, cuando se publique en los próximos días el IPC nacional, se prenuncian diferencias en el índice, sobre todo en lo referido a la canasta alimentaria, que dio 2,6% a pesar del control de precios y la «relectura» de algunos productos.

Ante los técnicos de las provincias, Paglieri explicó los criterios que se usaron en enero respecto de las verduras, las prepagas y el turismo. Los invitados escucharon los argumentos y quedaron en analizar los pasos a seguir. Todos, igual, mantendrán sus convenios con el INDEC.

Esto último no significa que vayan a adaptar los «nuevos criterios» que anunció la funcionaria que llegó de la mano de Felisa Miceli pero tiene su terminal real en Moreno. «A la ministra le informa, pero sigue las indicacionesdel secretario», explican.Paglieri contó lo que se sabe: que usarán la banda de 15 puntos para someter a revisión un producto, que no era correcto aplicar la suba de 22% de las prepagas porque todavía no operó y luego se zambulló en una enumeración de por qué no tomaron los valores del mercado en turismo.

En enero se computó un incremento de 3,7% en ese rubro, pero, según explicó Paglieri, se recurrió a los datos de la Secretaría de Turismo porque la ponderación reveló algunas falencias. ¿Cuáles? Enumeró básicamente dos:

  • Que en la medición del INDEC no se computan los hoteles sindicales, cuyos valores -dijo- se mantuvieron estables respecto de otros años mientras en el mercado privado las subas fueron de más de 10%. Hugo Moyano podrá decir que entre los gremios rige, riguroso e implacable, el control de precios, al menos en hotelería.

  • Que en la ponderación se computó que los habitantes del conurbano veranean en Mar del Plata, Bariloche y Córdoba, datos que -explicó- no coinciden con las encuestas realizadas por la Secretaría de Turismo que muestran que los destinos son mucho más diversos y, sobre todo, que sólo 25% de los veraneantes concurre a hoteles mientras que 65% se aloja en casas particulares, rubro que no se mide.

    Pudo concluir Paglieri su explicación de los nuevos criterios, pero no evitar los cuestionamientos de los empleados, ni que los funcionarios provinciales hagan observaciones sobre esos mecanismos. «No se dejen convencer», les gritaban a los directores cuando dejaron la reunión.

    P.I.
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