«No sólo conseguir un empleo es difícil, hay evidencias de que trabajar ha dejado de ser un factor de movilidad social», señala un trabajo del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA).
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De acuerdo con el informe, recuperar a los piqueteros no va a ser «tarea simple», porque «previamente hay que reconstruir las instituciones económicas y laborales para que invertir y trabajar vuelvan a ser alternativas atractivas».
IDESA explica que «en el pasado, la Argentina se diferenció del resto de los países de América latina por su alta movilidad social» y «el trabajo asalariado era el principal factor» de esa movilidad.
• En 2003 se reportaban 2,3 millones de asalariados en el sector privado que vivían en hogares pobres, lo que equivale a que 39% de la gente con trabajo asalariado es pobre. • Entre los asalariados «en blanco», los pobres son 26%. Estas personas pobres, en su gran mayoría (86%), trabajan jornada completa, todos los días y, a pesar de ello, el ingreso total de sus hogares se ubica en el orden de los 600 pesos. • Entre los asalariados «en negro», en cambio, los pobres alcanzan 53%. Entre estas personas sólo la mitad (54%) trabaja jornada completa, todos los días; la otra mitad trabaja menos de 35 horas a la semana. El ingreso total de estos hogares no llega a 500 pesos.
• Realizando una estimación con datos del índice de salario es posible aproximar que la situación ha mejorado un poco, aunque sigue siendo grave. Lo importante es que es muy difícil incentivar la cultura del trabajo entre más de 2 millones de beneficiarios del Plan Jefas y Jefes de Hogar si las condiciones económicas hacen que trabajar sea muy poco rentable.
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