Los depósitos públicos representan en la actualidad 20% del total del sistema financiero y han aumentado más de 100% desde enero de 2003 como consecuencia del creciente superávit fiscal. El traspaso de fondos al sector público presiona al alza (aunque no significativa) a las tasas de interés, según Javier Alvaredo y Manuel Sánchez Gómez, economistas de MVA-Macroeconomía.
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Este excedente se utiliza, en parte, para pagar deuda en dólares, lo que colabora en esterilizar la emisión monetaria que realiza del Banco Central para sostener el valor de la moneda norteamericana.
El creciente superávit fiscal explica en parteel poco dinamismo que desde febrero están mostrando los depósitos privados. A medida que crece el superávit fiscal, se produce un traslado de depósitos privados a depósitos públicos, que luego el gobierno utiliza en parte para cancelar deudas en dólares. De esta manera el gobierno absorbió $ 3.166 millones, equivalentes a 71% de los $ 4.448 millones emitidos por el Banco Central, que a su vez por medio de Lebac ($ 1.045 millones) y cancelación de redescuentos ($ 406 millones) contrajo la base monetaria en $ 1.451 millones.
Esta situación podría agudizarse por el pago del Impuesto a las Ganancias, que si bien se hará en parte con fondos del exterior, otra parte se realizará con fondos en el país. El efecto «pago de Ganancias» ya se está haciendo sentir en una menor disponibilidad de fondos del sector privado y un aumento, poco significativo, en las tasas de interés para los ahorristas. Cree, sin embargo, que la paridad entre el peso y el real puede ser afectada por la autoridad monetaria, porque de continuar la presión sobre la moneda brasileña podría imprimirle al peso «demasiada» volatilidad, lo que generaría presiones inflacionarias. La fuerte liquidación de divisas como consecuencia de la cosecha gruesa debería frenar estos movimientos en el mercado.
Existen voces que inducen al gobierno a que el peso siga la devaluación del real frente al dólar, pero a criterio de los economistas de MVA-Macroeconomía no sería conveniente seguir los pasos de esta moneda ya que Brasil sólo representa 20% del comercio exterior argentino. «No habría que dejar de mirar 80% restante del comercio exterior, lo importante sería el tipo de cambio real multilateral (con todo el mundo) más que el bilateral con Brasil», advierten.
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