Hugo Chávez iniciará en los próximos días formalmente, y sin ocultar cierta desilusión, el retroceso en su intento de convertirse en el quinto socio pleno del Mercosur. Según anunció ayer el secretario general de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el ecuatoriano Freddy Ehlers, Venezuela comenzará a transitar su retorno a este bloque sudamericano. El funcionario aseguró desde Lima, donde está la oficina oficial de la Comunidad, que en las próximas horas comenzarán las «conversaciones para el esperado retorno» de ese país a la CAN, y que «el gobierno de Venezuela me ha solicitado un encuentro con el canciller Nicolás Maduro en los próximos días para discutir los elementos que viabilizarían» esta vuelta.
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La intención del bloque y de Hugo Chávez sería que en diciembre se concrete en Caracas una cumbre de los presidentes de Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia y Venezuela, donde se formalice el retorno de este último Estado a la CAN como miembro pleno, volviendo al estatus diplomático que tenía hasta abril del año pasado, cuando el ex militar golpista decidió abandonar la CAN para iniciar su aventura con el Mercosur.
Ese mes, Chávez habló en una de sus maratones mediáticas domingueras desde el show televisivo «Aló Presidente», asegurando que se retiraba del bloque andino por discrepancias con la política comercial del bloque, especialmente por la intención de Colombia y Perú de suscribir tratados de libre comercio con Estados Unidos. Ambos proyectos no fueron abandonados, y se espera una ratificación del Congreso norteamericano para comenzar el proceso de integración, pero Venezuela ya no parece molesto por estos acuerdos comerciales.
La vuelta venezolana al bloqueandino se facilitaría porque los términos del retiro venezolano el año pasado, que eran materia de negociación, se interrumpieron en diciembre, sobre todo en aspectos comerciales, sin que se concretara una ruptura total de Caracas con la CAN. Ehlers remarcó que la CAN acepta las visiones distintas que puedan tener sus socios sobre el desarrollo, respetando los modelos económicos que impulsan.
Eso permitió que se anunciara el inicio de conversaciones para llegar a un acuerdo de asociación comercial entre la CAN y la Unión Europea.
Final automático
Si todo esto se concreta, y si en diciembre se produce el reingreso de Venezuela a la CAN, habrá terminado automáticamente, antes de comenzar formalmente, la sociedad de ese país con el Mercosur, salvo que este bloque decida modificar su estatus actual por una sociedad comercial y política de menor nivel. Sucede que el Tratado de Asunción de 1991, en su artículo 20, que fija las normas del Mercosur, establece que los nuevos socios plenos deben ser países que «no formen parte de esquemas de integración subregional o de una asociación extrarregional».
En el caso de Venezuela, para que pueda ingresar en el Mercosur debía renunciar, como lo hizo el año pasado, a la CAN. Chávez sólo pudo concretar su ingreso al bloque, en la cumbre de Córdoba de junio del año pasado, con un cronograma de apertura comercial total que culmina en 2014. En teoría, hasta ese momento, Venezuela sólo era « socio pleno en vía de integración», un eufemismo que se inventó en esa cumbre para aceptar a Chávez sin convertirlo en socio pleno como lo son para bien o para mal Uruguay, Brasil, Paraguay y la Argentina.
La negativa para que un Estado forme parte del Mercosur no es un capricho. Como se trata de un proceso de apertura comercial y de demolición de barreras arancelarias (hoy alcanza 95% de las importaciones y exportaciones de los socios); no podría poseer este estatus un país que tenga la misma estructura con otros Estados. Son los casos, por ejemplo, de México, que mantiene su integración con Canadá y Estados Unidos dentro del NAFTA, lo que impide su ingreso al Mercosur, y de Chile, que sostiene un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, Japón y la UE. También Perú y Bolivia tienen vedado su ingreso al bloque sudamericano, precisamente por ser integrantes de la CAN. En todos estos casos, se sostiene el estatus comercial de «estado asociado», con los que se pueden firmar acuerdos de liberación arancelaria en algunos sectores o reducción impositiva, pero no una integración plena.
Padrinazgo
Si se concreta el retorno de Venezuela a la CAN, y su consiguiente retirada del Mercosur, para la Argentina no debería representar un problema. El gobierno de Néstor Kirchner fue siempre una especie de padrino de la llegada de Chávez al club sudamericano, y defendió al venezolano y la importancia estratégica de la presencia de ese país en el bloque. Incluso la Argentina fue el primer socio cuyo Congreso apoyó el ingreso. De hecho, es el único, junto con Uruguay, que formalizó este trámite. El Senado brasileño, con mucha lentitud, recién comenzó ayer a tratar el tema y en Paraguay ya no está en la agenda legislativa de 2007 y recién quedaría para el último trimestre de 2008. Esto quiere decir que Chávez no podrá culpar a la Argentina de su eventual fallido intento de ingresar al Mercosur. La importancia del concepto radica en que el acercamiento del país hacia Venezuela, más allá de las poco claras relaciones petroleras y valijeras, le generó a la Argentina un saldo comercial favorable de unos u$s 900 millones. Además ese Estado caribeño es uno de los pocos destinos adonde las exportaciones industriales superan largamente a los commodities. Chávez sí podría direccionar sus cañones, si se anima estratégicamente, hacia Brasilia por su fallida experiencia dentro del Mercosur.
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