17 de junio 2002 - 00:00

Más presión para que suban tarifas

El acuerdo alcanzado entre el gobierno y las petroleras para que no suba el precio del gas para uso residencial hasta el 30 de setiembre, causó fuerte malestar en las transportistas y distribuidora del producto. Estas ya trasladaron a tarifas dos aumentos desde mayo, pero con eso no mejoraron sus márgenes que están congelados desde la devaluación. Se cree que esta semana se acentuarán las presiones para que se autorice un ajuste inmediato en sus retribuciones, aunque también excluya a los hogares, como pactaron las petroleras.

La situación puso de relieve que la negociación entre el gobierno y las empresas privatizadas está virtualmente parada desde que se fue Jorge Remes Lenicov. Porque hasta entonces había por lo menos nombrada una comisión renegociadora que había pedido información a las compañías y prometido respuestas.


•Incumplimiento

Hoy es un hecho que el plazo de 120 días fijado por decreto en febrero para renegociar los contratos ya no se cumple, y sólo se nombró a un coordinador de la comisión, el abogado Miguel Sanguinetti, sin experiencia anterior en ninguno de los sectores privatizados.

Esta falta de interlocutores y de alguna perspectiva para el negocio, afecta especialmente a las empresas que entraron en default, que no tienen forma de iniciar conversaciones con sus acreedores hasta tanto no tengan cierta claridad sobre sus ingresos futuros.

•Síntesis

La posición de las privatizadas puede sintetizarse así:

Distribuidoras de gas: afirman que son las que corren el riesgo comercial porque son las que deben cobrar, en momentos de creciente morosidad, y ya tuvieron que aplicar dos subas en tarifas que no son para ellas: una por el fondo para subvencionar consumos en la Patagonia y otra por el valor del gas en boca de pozo que rige desde el 1 de mayo.

Ahora, desde julio deberán agregar la suba para usuarios industriales y comerciales del gas en boca de pozo, que tendría un «sendero» prefijado según trascendió tras el acuerdo con las petroleras. Además, no se sabe cómo se terminará implementando el convenio que en principio contemplaría escalas diferenciales por nivel de consumo para el valor del gas. (Pagaría más una empresa que exporta que un comercio pequeño, según se dijo.)

Entre las gasíferas, entraron en default, Metrogas y Transportadora de Gas del Norte. En la primera dijeron que «los acreedores entendieron la situación y comenzó la renegociación, pero no se puede avanzar porque ni siquiera hay fecha para empezar a reformular el contrato».

Distribuidoras eléctricas: también están cobrando a los usuarios la suba en el precio mayorista de la energía y deberán trasladar a consumidores industriales el alza del gas para generación eléctrica destinada a esos usuarios. Habían empezado a conversar con funcionarios oficiales alguna recomposición inmediata del margen propio, pero las tratativas se congelaron, y como en los demás casos, todo parece supeditado al acuerdo con el Fondo.

Entre las eléctricas, Edenor tiene que cubrir a fin de mes un crédito contraído en el exterior en diciembre con el que pagó una obligación negociable. La intención, según la empresa, es no entrar en default, y poder negociar un nuevo plazo con los bancos.

Aguas Argentinas: la empresa suspendió en abril el pago de capital e intereses de su deuda concentrada en el Banco Mundial, la Corporación Financiera Internacional y un grupo de bancos liderados por ING Baring. Según la compañía, «hay una actitud de espera de los acreedores, pero también cierta señal para que se apure un escenario de negocio a largo plazo». Sin embargo, «no tenemos ningún elemento para proponer un panorama sustentable».

Telecom Argentina: la empresa se declaró en default en abril suspendiendo el pago de capital y manteniendo por ahora el cumplimiento de los intereses. Según afirmaron en la compañía, «el objetivo es presentar un plan sustentable en 60 días, porque más allá no sería deseable». Antes de esa fecha, agregaron, «esperamos que el gobierno dé alguna señal favorable, empezando por lo más urgente que es la definición de las variables macro de la economía, y en lo particular, la adecuación de las llamadas internacionales que, al estar pesificadas, son las más baratas del mundo, y están dando lugar a triangulaciones desde la Argentina».

•Plan

Según la opinión de esta compañía, «para refinanciar o vender la deuda a terceros (se hablaba del interés de Telmex por Telecom), se necesita un plan de negocios, y para esto se requiere redefinir el contrato, pero todavía se está muy lejos de eso».

La actitud oficial de no abrir el diálogo, la falta de un cronograma de pagos del Estado por servicios consumidos, unido a iniciativas parlamentarias para que no se corten los servicios por falta de pago, acentúa el mal humor en las empresas.

Esto a su vez repercute en las casas matrices y en los gobiernos de los países centrales que pueden influir sobre el Fondo. Dentro del gobierno, hay quienes piensan que lo acordado con las petroleras por el gas podría extenderse a las privatizadas, para mantener estables las tarifas residenciales. Pero no se ve por el momento que alguien se decida a hacerse cargo del tema.

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