El gasoil sigue escaseando en el Litoral mesopotámico y los productores agropecuarios denuncian sobreprecios y ofertas especulativas de sus habituales proveedores.
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Según un relevamiento realizado ayer, la falta del vital combustible para el campo encontró en las últimas horas un nuevo escenario de pesimismo para el productor. Se debe a denuncias concretas sobre tres mecanismos que imposibilitan el libre acceso al combustible:
El gasoil se consigue, aunque con valores más altos que los vigentes en el mercado doméstico. Ya no se paga $ 1,49/1,50 sino $ 1,70/ 1,80.
Algunas petroleras que venden directo el combustible a las explotaciones agropecuarias ofrecen un «combo»: venden el gasoil si el distribuidor o el empresario rural accede a comprar fertilizante (urea granulada) y lubricantes.
Se pretende que los productores paguen su combustible con granos puestos en determinado puerto, lo que obligaría a contratar flete y a generar nueva demanda de combustible, con el encarecimiento del producto y de los costos.
El gobierno insiste en que los problemas generados en las últimas semanas se deben a una cuestión logística que sobrepasó la fuerte demanda de combustible por las tareas de campo. Y se indica que con el arribo de seis barcos se solucionarán los problemas.
Demanda atenuada
«La sequía que retrasó las actividades de campo atenuó, en cierta medida, una demanda que se preveía mayor a la registrada y que fue clave del conflicto que tanto alteró los ánimos del productor», admitía ayer un productor de la zona de Ceibas, Santa Fe.
Grandes estructuras productivas, cooperativas, acopios y hasta estaciones de servicio de bandera blanca indicaban ayer que algunas petroleras postergan los cupos de grandes volúmenes que habitualmente se satisfacen con fecha cierta y previamente acordada. «Si una empresa u organización tiene un cupo mensual de un millón de litros, la petrolera entrega la mitad y demora el resto del combustible y luego aduce que se entregará el mes siguiente debido a que el demandante no presentó en tiempo y forma los pedidos. El cupo se pierde y pasa al mes siguiente. Así se recorta la oferta de 500.000 litros», explicaba un analista del sector.
«Lo peor es que se indica que el producto se mantiene en stock. Hay que romper con ese mito. Los productores tienen, como mucho, stock para un par de días, pero no tienen capacidad para guardar gasoil para terminar la campaña», indicaba el analista Daniel Asseff, economista de Coninagro.
Desde la Sociedad Rural Argentina (SRA), en tanto, se sigue insistiendo en que «se necesitarán, al menos, 1.000 millones de litros de gasoil hasta fin de año, de los cuales 680 millones de litros serán para el ciento por ciento de la siembra de soja, 65 por ciento de la de maíz, y 70 de la de girasol».