9 de enero 2006 - 00:00

Mediará Chávez entre Kirchner y Evo Morales por el gas de Bolivia

No le es fácil al gobierno de Néstor Kirchner arreglar la situación con Bolivia. Cada vez son más los voceros del líder cocalero Evo Morales, que asumirá la presidencia el 22 de enero próximo, que expresan que «la Argentina y Chile han ejercido un imperialismo sudamericano de expoliación» sobre las riquezas del país del Altiplano. A la Argentina le reprochan que pague el gas boliviano más barato que Brasil y que los precios internacionales. A su vez, le reprochan que esa riqueza, que no le cedió a Bolivia en lo que llaman «su justa medida», la haya usado para favorecer a la economía de Chile, un país irreconciliable para los bolivianos desde que una guerra les hizo perder su salida al mar. El propósito del nuevo gobierno electo de Morales es aumentarle el precio del gas a la Argentina, algo que le complicará el ya de por sí grave problema de inflación que enfrenta el gobierno de Kirchner. Que aquí la inflación no llegue aun más alto es por cuantiosos subsidios y aun así tuvo 12,3% de alza de precios en 2005. Uno de los subsidios ha sido precisamente en el gas barato localmente que lograba la Argentina aduciendo que es «cliente natural» y de menor costo de traslado del fluido desde el Altiplano. Ya cuando Techint planificó un gasoducto de Bolivia a San Nicolás los bolivianos abortaron el proyecto por el precio que iba a ser bajo al extremo de tener que pagar el proveedor el costo de la obra. A esto se agregó el malestar porque Néstor Kirchner basó gran parte de su estrategia de buena amistad con Estados Unidos diciéndole a George Bush que podía influir para apaciguar precisamente a Evo Morales. Por eso la negociación ahora será con quien pasó de presunto «apaciguado» a presidente electo del país vecino con 53,73% de votos. Es por tanto harto complicada. Lo aprovecha el venezolano Hugo Chávez, siempre fanatizado por ganar influencia en Latinoamérica, y este fin de semana anunció que mediará entre Néstor Kirchner y Evo Morales, precisamente para que no sea tan excesivo el inevitable aumento del gas desde el vecino del Norte a nivel de complicar más la inflación en nuestro país. El aumento también significará extender la complicación a la economía chilena, que en su faz productiva depende del gas desde la Argentina en casi 50% de su fuerza energética industrial. Pero desde ya a Hugo Chávez no le interesa Chile, nación desde donde recibió fuertes críticas del presidente Ricardo Lagos, sobre todo por su actuación disociante en la última cumbre de Mar del Plata.

Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Evo Morales
Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Evo Morales
Chávez quiere convertirse en una especie de mediador entre Evo Morales y Néstor Kirchner, ante la inminencia de conflictos bilaterales entre el próximo gobierno boliviano y el argentino. El venezolano buscará hablar personalmente con ambos para acercar posiciones, especialmente en el tema del precio del gas, para tratar que los potenciales problemas no se profundicen y que se llegue a algún acuerdo comercial rápidamente. En concreto, y según la información que manejan en el gobierno argentino, Chávez buscará que antes de junio Morales firme el mismo acuerdo energético que Venezuela cerró en diciembre pasado en la cumbre del Mercosur de Montevideo, y donde ese país comenzó su proceso de «socio político» del bloque sudamericano.

Mientras tanto, el presidente caribeño comenzó ayer su tarea mediadora. Al hablar en sus tradicionales discursos dominicales desde su programa personal «Aló Presidente», intentó desestimar tensiones entre Morales y Kirchner asegurando que en el futuro, «cada día estaremos más unidos y derrotando el imperialismo».

«Estuvieron especulando algunos medios de prensa sobre una supuesta tensión de Evo con Kirchner. Eso es mentira, los conozco a los dos, somos hermanos de esta misma batalla»,
afirmó Chávez. Agregó que «el equipo sigue creciendo», aludiendo al reciente triunfo de Morales en las elecciones de Bolivia.

Luego vino una diatriba clásica antiimperialista: «Sólo unidos seremos libres, y cada día estaremos más unidos y por tanto más fortalecidos, y construyendo el camino de la libertad, el camino de la integración para la libertad, y por tanto derrotando al imperialismo».

• Mediación

Desde el gobierno argentino, y más allá de las frases del caribeño, lo importante es avanzar en la posibilidad de mediación de Chávez ante el próximo jefe de Estado boliviano por el tema del gas. Se sabe en el Ministerio de Relaciones Exteriores que Chávez le había propuesto a Morales que su país se sume al acuerdo energético que Venezuela firmó con el Mercosur en diciembre pasado, en el marco de un posible tratado de incorporación de Bolivia como socio «político» o «en vías de adhesión» al Mercosur, bajo la promesa de convertir al país del Altiplano, en el principal proveedor energético del bloque, junto con Venezuela. Fuentes del gobierno afirmaban que esta posibilidad le garantizaría al sistema productivo argentino la provisión necesaria de gas para más de una década; en mejores condiciones económicas y físicas que el proyecto de construcción del gasoducto que uniría Venezuela con el norte argentinopasando por Brasil. Aparentemente no hubo respuesta directa por parte de Morales, que sólo prometió estudiar el convite, efectuado por Chávez en nombre de los presidentes de la Argentina, Néstor Kirchner, y de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

• Ley especial

El problema que tendría el presidente electo, que asumirá el 22 de enero, es político y vinculado al frente interno que lo llevó al poder. Morales sólo podría firmar este tratado, si sus legisladores apoyan la idea de sumarse al Mercosur, y garantizar la provisión de gas a los países miembros del bloque en mejores condiciones que el resto del mundo. El próximo jefe de Estado boliviano debería pedir a su Congreso una ley especial, que incluya dos capítulos: sumarse al Mercosur y la inclusión de su país al tratado energético con Brasil, la Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela. Ya sabe Morales que los dirigentes indigenistas más radicales, seguidores de Felipe Quispe, no aprobarán este proyecto y que inmediatamente después de hacerse pública una idea de este tipo, abandonarán el frente que llevó a Morales al poder.

La posibilidad de una inclusión del país vecino como socio del Mercosur en las mismas condiciones que Venezuela, es algo comercialmente neutro para la Argentina. Actualmente Bolivia tiene status de Estado asociado, que le permite al país exportar sin mayores complicaciones arancelarias a ese mercado; situación que no cambiaría con pasaje a «socio político» o «socio en vías de adhesión», según la fórmula que se utiliza para el caso venezolano.
La clave es que Bolivia firme el pacto energético.

C.B.

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