Esta estrategia tiene como objetivo primordial dotar de una mayor competitividad a las exportaciones para achicar el saldo en rojo de cuenta corriente, que alcanzó un récord de u$s 166.200 millones en el segundo trimestre del año.
Sin embargo, sería necesaria una depreciación aun mayor del dólar para saldar este resultado negativo. Algunos análisis estiman que recién con un dólar cercano a 1,5 unidad por euro durante uno o dos años se podría reducir considerablemente el déficit.
Paralelamente, una mayor depreciación del dólar incentivaría una aceleración de la inflación de EE.UU. al encarecer en moneda local el precio de los bienes transables, efecto que se potencia con la suba en los costos de los combustibles. Por ello el gobierno norteamericano se encuentra, además, en un proceso de alza en las tasas de interés.
Una encuesta realizada por la agencia «Bloomberg» entre 59 estrategas de Wall Street, develó que 68% de los consultados aconseja vender dólares para hacerse de euros, y otro 69% recomendó comprar yenes.
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