7 de diciembre 2000 - 00:00

Mercosur: Brasil ahora no bajaría aranceles externos

La posición del Ministerio de Desarrollo y de la Cancillería brasileñas se habría impuesto por sobre la del Ministerio de Hacienda de ese país, y el gobierno de Fernando Henrique Cardoso no apoyaría la reducción del Arancel Externo Común (AEC) del Mercosur para las importaciones provenientes de los países extrazona. Este recorte debería comenzar a regir desde el 1 de enero próximo, cuando venza el régimen de Tasa de Estadística Común (TEC), y la posibilidad de que la reducción no se concrete significa un revés para el Ministerio de Economía argentino. Sin embargo, ayer dentro de la cartera argentina se analizaba la posibilidad de implementar un régimen de reducción de esa tasa, pero sólo para algunas importaciones de bienes de capital.
José Luis Machinea había anunciado el 23 de octubre, durante una exposición en el auditorio principal del Banco Nación, esta baja arancelaria, como uno de los puntos clave de su paquete de fomento a las inversiones lanzado ese día. El ministro había dicho en esa oportunidad que en Brasil «hay un alto grado de aceptación para avanzar en este tema, por eso estamos anunciado esta reducción». En realidad Machinea estaba parcialmente bien orientado, ya que el ministro de Hacienda brasileño, Pedro Malan (que en la práctica es su principal interlocutor dentro del Mercosur) le había asegurado que la reducción era posible. Sin embargo, restaba discutir la posibilidad de reducir los aranceles dentro del gabinete brasileño con el Ministerio de Desarrollo que dirige Alcides Tapia y con el embajador plenipotenciario para el Mercosur, José Botafogo Gonçalves, el principal negociador de ese país dentro del bloque comercial. Estos dos funcionarios estaban en contra de esta contracción. Aparentemente la fuerza de ambos funcionarios del gobierno de Fernando Henrique Cardoso fue superior a la que podía ejercer Malan, y en la próxima cumbre presidencial del 14 y 15 de diciembre en Florianópolis, Brasil tomaría la decisión de oponerse a la baja.

Pérdidas

El primer indicio de que se avanzará en este sentido lo dio ayer la poderosa Cámara de Comercio Exterior (Camex) dependiente de la Presidencia brasileña. La explicación oficial es que con esta medida se perderían ingresos por más de 750 millones de dólares.

La Argentina tiene otras cifras. Según la visión de Machinea, elaborada antes de anunciar la posibilidad de la baja, el número de los ingresos que perdería el país vecino no superaría los 40 millones de dólares en el caso que la importación de bienes de capital se lleven a una tasa de 32%, ya que el arancel máximo de 35% es utilizado sólo marginalmente y para ciertos productos puntuales.

En realidad los tres puntos porcentuales que Machinea quería reducir, y cuya posición era apoyada por Malan, se referían al aumento de la Tasa de Estadística Común (TEC) que en su momento había impulsado Roque Fernández en 1998 para tener un mayor nivel de ingresos fiscales, y que luego fue aceptado por el Ministerio de Hacienda brasileño. En esa época los dos ministros tenían prácticamente las mismas urgencias fiscales. Esta TEC vence en enero próximo, y los gobiernos de la Argentina y Brasil debían decidir en la cumbre de Florianópolis qué hacer con este arancel, que en la práctica coloca por encima de 25% la importación de la mayoría de los bienes de capital que se importan a la Argentina desde países que no son miembros del Mercosur.

División

El gobierno de Fernando Henrique Cardoso estuvo dividido sobre la decisión a adoptar. Malan, hasta último momento, siempre mantuvo una posición más liberal y defensora de una apertura rápida y total. El Ministerio de Hacienda brasileño entiende que una apertura mayor atraerá más competencia y competitividad en las empresas y constituirá una base de crecimiento económico en la región. La Argentina coincide con esta visión y como alternativa propuso que la reducción se rea-lice en dos etapas de 1,5 punto cada una y con un listado particular de bienes de capital. Como contrapartida, tanto Tapia como Botafogo son proclives a mantener por 1 año más las restricciones, justificando la prórroga por el actual déficit de la balanza comercial brasileña. Este desequilibrio alcanzó su nivel más bajo en noviembre con 630 millones de dólares.

Incluso hay ministerios en Brasil, como el de agricultura que maneja
Vinicius Pratini de Moraes, que aboga no sólo por mantener la protección arancelaria sino aumentarla en algunos productos agrícolas. Su objetivo es forzar a Europa y Estados Unidos a negociar el fin de los subsidios agrícolas. Otro funcionario con poder en Brasil, el secretario de Asuntos Internacionales de Hacienda, Marcos Caramuru, dijo que «hay discusiones dentro del gobierno. Hay puntos de vista diferentes, pero no se trata de uno contra otro».

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