27 de mayo 2005 - 00:00

Mercosur y la UE negocian en julio

El Mercosur y la Unión Europea (UE) llegaron ayer a un acuerdo para volver a negociar en julio el demorado tratado de libre comercio que debería haberse firmado en octubre del año pasado, pero que por la falta de solución en el conflicto por la reducción de subsidios agrícolas no pudo cerrarse en tiempo y forma. Ayer, luego de una reunión entre las autoridades actuales de la UE y los ministros de Relaciones Exteriores del bloque sudamericano, se acordó que en la última quincena de julio las partes volverán a sentarse frente a frente para retomar las negociaciones en lugar a determinar. En este encuentro, del que participarán los cancilleres de los cuatro miembros del Mercosur (la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay), se determinaría una nueva fecha tope para culminar las discusiones, y donde se debería firmar el hasta ahora fallido tratado.

El anuncio oficial de lo acordado ayer fue hecho por la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero Waldner, luego del encuentro formal que las autoridades de la UE mantuvieron con los ministros del Mercosur en Luxemburgo, Estado que tiene a su cargo la presidencia temporal del bloque europeo. Según declaró la diplomática, « preparamos una reunión ministerial entre cuatro ministros del Mercosur y tres comisarios europeos, y estamos buscando una fecha hasta finales de julio». En la conferencia participaron también la cancillera paraguaya, Leila Rachid de Cowles, cuyo país ejerce la presidencia pro témpore del Mercosur, y su colega, Jean Asselborn, de Luxemburgo, presidente semestral de la UE. En la reunión participaron también el comisario de Comercio de la UE, Peter Mandelson, y el de Agricultura, Marianne Fischer Boel, por el lado europeo, y el argentino Rafael Bielsa y el brasileño Celso Amorim.

Las negociaciones entre el Mercosur y la UE se encuentran bloqueadas desde octubre pasado, cuando ambas partes fracasaron a la hora de cerrar un acuerdo tras cinco años de discusiones. Mientras los sudamericanos reclaman una reducción sustancial de los subsidios agrícolas para aumentar el acceso a los mercados de la UE de los productos primarios, desde Europa se pide una reducción en los aranceles para las exportaciones industriales, servicios y comunicaciones. En estos dos últimos casos, el principal destinatario de las presiones es Brasil, ya que la Argentina mantiene abiertos ambos mercados.

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