Arreglándose por las suyas, sin el concurso de una Wall Street que festejaba su Independencia: la dependencia de los Mervales, pasaba por cuánta enjundia local se colocaba en seguir pagando arriba, por las acciones propias. Y vino bien el feriado exterior, como para ver en qué nivel estamos plantados, después de tener una serie de movimientos que se han venido retroalimentando. El dinero «salido», de unas ya muy cremosas, resultó en estas ruedas dinero «entrado» en otros casilleros, del mismo activo y circuito. No fueron a alimentar al dólar, ni tampoco a los CEDEAR de modo compulsivo y como única alternativa. Y si algo se descubre, es la vuelta de los paneles del recinto porteño, como:
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Bien sustituto, llámese como quiera, a pesar de serios problemas de estructuras -por los pasivos y los default- el panel de las principales, encuentra razones y entusiasmos como para socorrer a casi todas. De un Bansud, con 24% fantástico de aumento, hasta módicos 1% de PC, la galería de aumentos en la fecha recorrió todas las graduaciones y con un rosario de nombres, enhebrando saltos de más de 10%. Del tipo «Rambo» y con tracción para «todo terreno», los Mervales responden a los modelos «4 x 4» de los mercados: porque están subiendo una cuesta casi vertical, contando con escasos y débiles argumentos. Alcanzaron, junto con el encogerse del dólar, para revertir la depresión y colocar las marcas en dólares: a un nivel «100», en pocos días. Con $ 15 millones propios se financió la rueda, para 4,4% de incremento Merval y cierres casi en los máximos del día.
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