Finalmente, se volatilizó octubre y allí quedaron expuestas las cuentas del décimomes que -fiel a su tradición- no repartió golosinas a los recintos bursátiles. Entre los tres referentes habituales, el signo resultó el mismo: negativo. Pero el Dow resultó lo más sólido, o más resistente, con una caída inferior a 1%. No le fue nada bien al indicador de Brasil -a tono con sus turbulencias políticas- y derrapó en medida de 4,5%. Sin embargo, peor todavía le resultó el camino a nuestro Merval. Que, a pesar de haber organizado dos improvisados rebotes en las ruedas finales, igualmente debió asumir un retroceso de más de 5%.
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Tal improvisación tuvo ayer otra muestra, donde el índice pretendió abreviar mucho más la cuenta adversa del mes -llegando hasta 1.626 puntos-, pero con una base buena por demás. Apenas con $ 62 millones de volumen efectivo, con una participación de sólo 9% sobre la torta del día, esto no dio respaldo al máximo y culminó en 1.608 puntos: solamente con leve 0,4% de rebote final.
Si se habla ya de cierto «ajuste» económico, el mercado se adelantó con sus arrugues consecutivos. Viernes y lunes «maquillaron» la baja mensual de precios, pero con volúmenes descendiendo escalones.
Aterrizó el cierre en esa base inconsistente de órdenes, como dejando la oferta que el Merval recompusiera líneas, sin someterlo a nuevos acosos. Nadie lo creyó demasiado.
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