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8 de febrero 2017 - 17:29

"México es un buen mercado, que compra, pero que también vende"

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Dante Sica.
El presidente Mauricio Macri junto a su par de Brasil, Michael Temer, analizaron durante su reunión de ayer relanzar el Mercosur y apuntar su mira a México, a partir del endurecimiento de la política comercial de EEUU con ese país que representa una de las economías más grandes de la región.

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En diálogo con ámbito.com, el economista Dante Sica, director de la consultora Abeceb, consideró un paso positivo la intención del Gobierno de buscar acercarse a México, aunque resaltó que la industria azteca tiene ciertas ventajas en su productividad con respecto a Argentina y Brasil.

Además, habló sobre el efecto que puede tener en la Argentina y el mundo el proteccionismo impulsado por Donald Trump en EEUU, y las posibilidades comerciales de la región con China y la Unión Europea.

Periodista.: ¿Qué ventajas tendría un acercamiento comercial con México?

Dante Sica.: Argentina desde el año pasado está intentando recomponer un poco la relación y tratar de reabrir negociaciones con México. Es una plaza importante, compra mucho de lo que consume. Es un mercado de 1,5 millones de autos. Y en especial es un gran comprador de productos alimenticios. Ya el Mercosur tiene una buena plataforma a partir de un acuerdo marco y a partir de ahí se iniciaron protocolos particulares para cada país. Ahora tomó más relevancia porque toda esta situación de tensión que está viviendo con EEUU, en el medio de toda esta incertidumbre que no se sabe qué paso va a tomar en términos de rediscutir el acuerdo del NAFTA. Y también para México es una alternativa. Tiene que tener un plan B. Si bien es un gran vendedor de productos a EEUU, también es un gran comprador de EEUU, con lo cual Argentina y Brasil podrían estar compitiendo. La matriz de productos de producción y exportación de la Argentina es muy competitiva con la de EEUU. Ya hay una tradición de negociaciones, hay un acuerdo firmado, con lo cual lo que tenés que hacer es acelerar protocolos.

P.: ¿Y las desventajas?

D.S.:
El lado B es que ellos van a querer vendernos productos y tienen una plataforma industrial muy competitiva. En especial sus estructuras de costos son muy eficientes con respecto a la productividad de Argentina y Brasil. Es un buen escenario de negociación, es un buen mercado, un mercado amplio, que compra pero que también vende. Creo que es importante abrir los canales de negociación.

P.: ¿Hay riesgo de un efecto negativo en la industria local?

D.S.:
Siempre cuando abrís una negociación hay productos que ofrecés y otros que necesitás. Después de la negociación surge cuánto podés ganar y cuánto podés ceder. Parte de eso va en línea con el esfuerzo que el Gobierno está haciendo y a las reformas económicas que el Gobierno quiere hacer para tratar de dotar de mayor competitividad a sectores que van a estar más expuestos a competencia.

P.: ¿El acercamiento con México debería ser bilateral o dentro del Mercosur?

D.S.:
Argentina empezó a retomar la relación con México el año pasado, que se había cerrado en los últimos años. Esto forma parte de esta mayor apertura que quiere tener este Gobierno y que me parece que en este tema se refuerza con el interés de Brasil. Las señales que está dando la Argentina en su agenda de negociaciones son de ir siempre de la mano del Mercosur, que implica ir de la mano de Brasil, que te da potencia negociadora porque es un mercado atrayente para negociar. La idea es recomponer lazos bilaterales, pero en este caso la negociación ya está abierta con un protocolo firmado a nivel de Mercosur con México, lo que facilita la tarea. En definitiva, el Gobierno va a tratar de avanzar con todas las negociaciones de la mano del Mercosur.

P.: ¿Cuál es el impacto que puede tener para la Argentina que EEUU cierre su economía?

D.S.:
Todavía los impactos son indeterminados. Hasta ahora tenemos una amenaza de cierre. Sí hay una actitud mucho más proteccionista por parte de lo que es la administración de Donald Trump, que está imponiendo en los hechos algunas medidas, impulsando a las empresas para que inviertan más localmente. Pero todavía no vemos un cierre. EEUU tiene una trayectoria a lo largo de los años de respetar los acuerdos firmados. Para poder cerrar su economía, cobrarle un impuesto a México, o cerrarle la importación, tiene que rediscutir el NAFTA. Para eso tiene que haber una voluntad también de México y de Canadá de sentarse y discutirlo. Sí hay una impronta que empieza a generar en los países una necesidad de tener un plan B; empezar a buscar mercados de resguardo, a mirar otras orientaciones.

P.: ¿Ese cierre puede favorecer para que el Mercosur gane terreno en otros mercados?

D.S.:
En general, el Mercosur tiene bajo nivel de comercio con EEUU. Esto puede generar un proceso de aceleración a la negociación con la Unión Europea, porque se da cuenta que puede tener problemas de acceso a los EEUU, quiere otros mercados y a nosotros nos conviene. China seguramente va a tomar una relevancia distinta. Da la sensación de que los intereses de Trump no van más allá de lo que pasa en México cuando mira la región. Quizás esto genere que China le dé una impronta distinta a la relación con la región. Todavía los resultados son indeterminados. Por ejemplo hay que ver lo que pasa con los precios de las commodities, mientras que el aumento de la tasa de interés debería inducir una baja en los precios, la idea de que Trump va a impulsar un súper plan de obra pública está haciendo que los precios aumenten. No está todo bien claro cuánto beneficia y cuánto perjudica.

P.: ¿Entonces aunque EEUU se cierre, el panorama para Argentina puede ser positivo?

D.S.:
Yo creo que sí. Que aunque se cierre EEUU, el Mercosur no puede dejar de impulsar negociaciones porque necesita esos mercados.  

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