«No despilfarramos, se maneja todo en un marco de gran austeridad y por eso se logró el superávit que hoy tenemos», destacó ayer la ministra de Economía, Felisa Miceli, quien salió así al cruce de sectores que critican el aumento del gasto público.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«A veces -agregó- ustedes leen en los diarios opiniones de analistas que señalan con preocupación el aumento del gasto público, pero nosotros creemos en la austeridad, somos el único gobierno que pudo mantener superávit fiscal durante tres años consecutivos y este cuarto sucederá lo mismo.»
El ex ministro Roberto Lavagna, incluso, criticó en las últimas semanas el aumento del gasto, sobre todo el que se destina a incrementar los subsidios a empresas. En lo que va de 2006, el gasto público está creciendo a un promedio de 25%, pero el superávit fiscal se mantiene alto porque la recaudación sigue alcanzando niveles récord.
En un acto organizado por el SENASA en la provincia de Santa Fe, la funcionaria no dudó en afirmar que la Argentina mantiene «una solidez fiscal nunca vista», lo que a su criterio permitirá al país «seguir creciendo sin preocupaciones», en referencia a la turbulencia que se está viviendo en los mercados internacionales.
Además de Miceli, participaron del acto en el que se inauguró en Santa Fe el Centro Regional del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, Jorge Obeid, y el secretario de Agricultura, Miguel Campos.
Justificación
La ministra no sólo defendió la política fiscal del gobierno. También justificó la mayor presencia del Estado en la economía como un factor que ayuda a incentivar inversiones. Estas fueron las principales declaraciones de la ministra:
Sólo la persistencia en estas políticas, la racionalidad, la seriedad, la responsabilidad macroeconómica van a permitir el desarrollo genuino y sustentable para nuestro país y la incorporación de mayores grupos de nuestra población a los beneficios del crecimiento.
Quienes critican la participación del Estado en la economía no ven que ese aumento se destina a este tipo de cosas. Que son inversiones, que facilitan la producción, comercialización y las exportaciones, en definitiva.
Los grandes defensores del libre comercio deben dar el ejemplo, reduciendo barreras arancelarias, permitiendo el acceso a mercados.
En estos momentos del desarrollo de la economía mundial, con una demanda crecientede alimentos y merced a la incorporación de nuevos consumidores, principalmente de países asiáticos, en la potencialidad y posibilidad de crecimiento de este sector no tiene límites.
Se acercan además días claves; se estará cerrando quizás, el fin de semana en Ginebra, una negociación con la Organización Mundial del Comercio (OMC), donde se discute la posibilidad de apertura del mercado de los países centrales para nuestras producciones locales.
El sector agropecuario argentino es uno de los más dinámicos de nuestra economía, y esto se demuestra en las innumerables cifras que podemos mostrar; cada uno de los valores de la cadena agroalimentariapresenta también este dinamismo.
El sector agroalimentario argentino es el más competitivo del mundo y el gobierno cree en la necesidad de un trabajo conjunto públicoprivado.
Dejá tu comentario