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La agencia subió la calificación de riesgo para la deuda a largo plazo denominada en moneda extranjera desde el nivel Caa1 al B3, es decir, del décimo séptimo al décimo sexto grado entre las 21 categorías utilizadas por Moody's.
También subió de Caa2 a Caa1 (del puesto 18 al 17) la calificación para los depósitos bancarios en moneda extranjera y mantuvo la de la deuda denominada en pesos en el grado Ba1, la décimo primera mejor calificación.
La calificación de los Bonos del Gobierno Nacional (BODEN) en moneda extranjera también se mejoró de Caa1 a B3, mientras la de los BODEN denominados en pesos se mantuvo en B3.
Todas las clasificaciones tienen perspectivas estables.
"Aunque el canje de deuda de mayo mejoró el perfil y disminuyó el peso de la deuda de Argentina, la decisión de mejorar la calificación se vio favorecida además por los recientes cálculos que indican que los cocientes de deuda posteriores a la reestructuración están en línea con los de otros países con similar nota de riesgo", señaló Moody's en un comunicado.
Otro acontecimiento positivo a juicio de la agencia es el cambio en la composición de la deuda, que ahora está en un 44 por ciento denominada en pesos.
A juicio de Moody's, esto debería servir para reducir la vulnerabilidad a las fluctuaciones en el tipo de cambio en los años que vienen.
La agencia explica que la calificación toma también en cuenta la preocupación respecto de la habilidad del país de mantener las condiciones necesarias para asegurar la sostenibilidad de la deuda en el futuro.
El comunicado de Moody's concluye con que no es seguro que el buen rendimiento económico de los últimos dos años pueda servir como guía del desempeño futuro de la economía del país sudamericano.