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Si bien hay quien sostiene que fueron la suba de Morgan Stanley y la del grupo Asegurador AIG los causantes del rally final (tal vez, una palabra demasiado rimbombante para una suba tan escueta), lo cierto es que el precio del petróleo parece haber sido otra vez el principal catalizador del mercado.
Es así como mientras en la mañana rompía todas sus marcas históricas alcanzando u$s 58,02 por barril, hacia el cierre fue perdiendo posiciones -casi en la misma medida en que subían las acciones- para quedar en u$s 57,01. De todas formas, esto no desmerece el efecto "alcista" de las dos empresas citadas. Aquí la explicación se entrecruza. Fortísimos rumores que el HSBC se queda con Morgan Stanley, que a su vez anunció que se deshace de su negocio de tarjetas de crédito (Discover), impulsaron al agente bursátil.
Este, por su parte, elevó la calificación que le otorgaba a AIG, lo que a su vez potenció el impulso de los comentarios del fiscal general de Nueva York acerca de la viabilidad de la resolución de los problemas legales del gigante asegurador.
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