El fundador de la compañía energética Enron, Kenneth Lay, protagonista de uno de los mayores escándalos financieros de la historia de Estados Unidos, murió hoy por un infarto masivo, a los 64 años.
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El 25 de mayo último, Lay había sido hallado culpable de defraudar a miles de inversores y empleados de Enron, el gigante que colapsó a fines de 2001, después de años de irregularidades contables.
Según un portavoz de la familia, Lay murió en Aspen, en el estado de Colorado.
Lay corría el riesgo de pasar el resto de su vida en prisión, después de haber sido hallado culpable, junto al ex director general de Enron, Jeff Skilling, por las operaciones financieras que provocaron una de las más grandes crisis en la historia de Wall Street.
El juez del proceso, con base en Houston, en el estado de Texas, había fijado para el 23 de octubre próximo la audiencia que debía establecer las penas para Lay y Skilling.
La caída de Enron fue el máximo símbolo de los escándalos de corrupción financiera en Estados Unidos en los '90.
Los balances fraudulentos utilizados por la energética estuvieron incluso avalados entonces por la firma Arthur Andersen, cuyo prestigio cayó luego en picada.
Enron había llegado a capitalizarse en unos 100.000 millones de dólares poco antes de su estrepitosa debacle, que dejó sin trabajo ni ahorros a unos 21.000 empleados.
Lay, quien había nacido en la pequeña localidad de Tyrone, en Missouri, en medio de una familia pobre encabezada por un pastor bautista, tuvo una carrera meteórica que lo llevó hasta el círculo íntimo del presidente George W.Bush, quien lo llamaba por el apodo "Kenny Boy".
En 1985 fundó Enron a partir de una compañía gasífera que, a través de fusiones, se transformó en un conglomerado que llegó a ubicarse en el séptimo puesto de las 500 empresas más poderosas según la revista Fortune.
La compañía de Lay decía facturar más de 100.000 millones de dólares, pero las operaciones reales quedaron en medio de un mar de dudas, después de conocerse los manejos contables de sus máximos ejecutivos.
Antes de convertirse en un magnate que aportó grandes sumas a las campañas de Bush y varios políticos republicanos, Lay escapó de la pobreza gracias a una beca y su inteligencia, que le sirvieron para graduarse primero en la Universidad de Missouri y luego en Houston.
Fue el inicio de una carrera en el gobierno y luego en el mundo empresarial, que decoló especialmente en los años del presidente Ronald Reagan, gracias a la desregulación del sector energético.
Como ejecutivo en Texas, Lay trabó amistad con el entonces gobernador, y luego presidente, Bush, de quien fue uno de los principales sostenedores financieros.
Como parte de la campaña que llevó a Bush a la Casa Blanca en 2000, Lay fue parte del equipo de transición para el nuevo gobierno.
Bush debió salir públicamente a tomar distancias de su ex amigo "Kenny Boy" cuando estalló el escándalo de Enron.
Durante el proceso en Houston, Lay y Skilling afrontaban seis y veintiocho cargos de conspiración, fraude y maniobras financieras, respectivamente.
Ambos habían montado, según explicó la fiscalía, una burbuja contable para ocultar las perdidas y exagerar los beneficios de Enron, con el objetivo de obtener el dinero de inversores
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