5 de agosto 2004 - 00:00

Negocian unificar los planes sociales

La ministra Alicia Kirchner y su par de Trabajo, Carlos Tomada, centralizarán todos los planes sociales en un gran programa nacional.
La ministra Alicia Kirchner y su par de Trabajo, Carlos Tomada, centralizarán todos los planes sociales en un gran programa nacional.
El gobierno negocia con el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) un «megaplán» social que unificará todos los planes y programas existentes.

Sobre la experiencia del programa Progresa, de México, se implementará lo que aquí se llamaría Programa de Transferencias de Ingresos a Familias. Pero a diferencia del caso mexicano, el plan argentino será un «leading case», ya que dos organismos internacionales financiarán un mismo programa y lo harán además con dos jurisdicciones nacionales paralelas. Porque este megaprograma será administrado por el Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de Alicia Kirchner; y de Trabajo, que dirige Carlos Tomada.

•Objetivo

Para delinear el programa definitivo, el primer paso será finalizar un relevamiento del perfil de los actuales beneficiarios. Con esto se persigue, por un lado, determinar quiénes son trabajadores recuperables para el mercado laboral y quiénes no lo son; y por otro lado, depurar los padrones de casos de múltiples beneficios y otros desmanejos.

Para ello se están llevando a cabo muestreos para establecer tres grupos de beneficiarios.

El grupo de personas consideradas irrecuperables laboralmente por su edad, tiempo fuera del mercado de trabajo, falta de educación o capacitación, que pasarán bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Social. Estas personas continuarán recibiendo el subsidio hasta que alcancen la edad jubilatoria.

Habrá otro grupo intermedio, que presente ciertas habilidades, experiencias u oficios y que precisen un apoyo para montar un microemprendimiento, como por ejemplo vía la entrega de herramientas o máquinas.

• Un tercer grupo calificado como recuperable para poder reinsertarse en el mercado de trabajo, que recibirá capacitación o apoyo para volver a emplearse formalmente.


Estos dos últimos grupos de beneficiarios estarán a cargo del Ministerio de Trabajo.

De esta forma, el gobierno busca detectar quiénes están en condiciones de poder volver a conseguir un puesto de trabajo genuino y quiénes no tienen otra salida que vivir de un subsidio. Al respecto cabe señalar que tanto el BIRF como el BID financian actividades, no subsidios. El caso argentino es en esto distintivo porque ambos financian la entrega de un monto de dinero a los beneficiarios.

La iniciativa ya lleva unos meses de estudio y varias misiones técnicas y arduas negociaciones entre los ministros
Kirchner y Tomada, que consensuaron posiciones para evitar ocupar las planas de los diarios por una puja de beneficios.

¿Cómo es el caso mexicano? El programa de educación, salud y alimentación Progresa transfiere ingresos a familias pobres en áreas rurales a cambio de que envíen sus niños a la escuela. Según datos del BID, el programa Progresa contribuyó a mejorar los ingresos de las familias rurales pobres en alrededor de 20% y además en los primeros tres años de funcionamiento aumentó la matrícula escolar primaria en 1% y 8% promedio la escolar secundaria.
La idea es quebrar el circuito de la transmisión intergeneracional de la pobreza vía un paquete integrado de medidas. Esta experiencia mexicana, sostiene el BID, es adaptable para llegar a los hogares de escasos recursos de las zonas urbanas. El componente educativo entrega becas educativas a las madres de estudiantes a fin de que envíen regularmente a sus hijos a la escuela, y los montos de las becas se determinan considerando factores como los ingresos que obtendría un niño si trabajara. En el área de salud y alimentación ofrece asistencia básica de salud y atención médica preventiva, educación de higiene y salud, y suplementos alimenticios y transferencias ligados a la asistencia a los servicios de la salud. «Uno de los aspectos más innovadores del programa es que entrega ayuda exclusivamente a través de las madres de familia, otorgándoles así un mayor poder de negociación dentro del grupo familiar», señala un informe del BID. Progresa combina así incentivos y responsabilidades para sus beneficiarios, donde el gobierno mexicano ayuda a familias indigentes.

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