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10 de octubre 2006 - 00:00

Ni con bombas se amedrenta al Dow

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Hay veces en que el mercado demuestra que sabe más que los políticos (o al menos que es más transparente). Hace años que las armas nucleares de Pyongyang (Corea del Norte) no son un secreto, así que nadie honesto puede sorprenderse porque los coreanos explotaran alguna, ya sea con un pretendido objetivo científico-militar, o como señal de advertencia (oficialmente Corea del Norte sigue en guerra con los EE.UU.).

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Lo de la bomba de ayer sin dudas será aprovechado para la contienda legislativa de noviembre (ya precipitó el nombramiento de Ban Ki-moon -un surcoreano, "amigo" de los EE.UU.- como secretario de las Naciones Unidas) y hubiera sido una excusa perfecta para ver bajar los precios de las acciones (ocurrió en las dos primeras horas de operaciones).

Pero está visto que el mercado bursátil puso las cosas en su justa dimensión, o está tan ensimismado aguardando la temporada de balances que, tras marcar un nuevo máximo una hora antes del cierre, terminó el día con una ligera suba de 0,06% en 11.857,81 puntos.

  • Mala noticia

  • Desde ya que el estallido de un arma nuclear es una mala noticia, pero tal vez no tanto por el hecho en sí, sino porque demuestra el fracaso del sistema internacional para evitar este tipo de eventos.

    Así, no sorprende que el petróleo alcanzara a trepar a u$s 61,3 por barril, aunque no podemos decir lo mismo sobre el cierre en u$s 59,96 por barril. Que el dólar se mantuviera prácticamente estable (apenas si ganó un centavo de yen -Tokio tenía un feriado-, trepó 1,5% ante el won y bajó 2 diezmilésimos ante el euro) es otro fenómeno "curioso", y difícil de adscribir incluso al descanso que se tomó la operatoria de bonos (Columbus Day).

    Seguramente en estos días tendremos discursos rimbombantes, viajes y amenazas de sanciones, pero al mercado le importan mucho más la compra de YouTube por Google, o las proyecciones de Alcoa, que cualquier bomba.

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