4 de diciembre 2007 - 00:00

Ni la política sube el ánimo inversor

Ni la política sube el ánimo inversor
El último mes del año no arrancó con demasiadas luces. De hecho, la de la Bolsa porteña fue una de las ruedas más opacas del día en toda la región. Mirando las caras de ciertos participantes de la cúpula política del sistema y escuchando sus comentarios, un desprevenido podría vincular el malhumor local con el adverso resultado electoral que tuvo el oficialismo en el referéndum venezolano, pero posiblemente se equivocaría.

Primero porque el IBC voló 4,19% (ayer pareció romperse la creciente percepción -la correlación entre la variación de los precios Buenos Aires/Caracas-de que nuestro mercado se está "fundiendo" con el caribeño), mientras el Merval retrocedió 0,68%, a 2.192,07 puntos. Segundo, porque hace días que el Merval viene a contramano del resto del mundo bursátil, integrando el "pack de los perdedores" de noviembre, a pesar de la supuesta buena noticia que era la continuidad presidencial (si el mercado bursátil es "anticipación", lo que se está " anticipando" para después del día 10 no luce demasiado bueno).

Pero más que la caída de los precios (Ceco y Cepu fueron las mayores bajas del lunes), lo que está suscitando quejas en estos días es lo " pesado" de la operatoria (u$s 21 millones negociados), donde a cada operación parece que hay que extraerla con fórceps del vientre del mercado (mientras la pereza alimenta rumores sobre cambios en el capital y otras yerbas de Quickfood, Alpargatas, Acindar, Ternium, Siderar Tenaris, Patagonia, Comercial, etc.). Es claro que los que apostaron a que forzar a las AFJP a poner todos los "huevos" de sus clientes en la canasta local les generaría suficientes "negocios" como para pasar unas "dulces Navidades" se equivocaron. No sólo porque en todo caso esto sirvió para "sincerar el riesgo local", sino porque ha disparado una batería de proyectos alternativos a lo bursátil que no se arreglan sólo con "imaginación" (¿Cómo olvidar la genial actuación de varios operadores en la última OPA, cuando simulaban negociar frenéticamente los nuevos certificados para alimentar la voracidad de las cámaras, mientras al fondo, el sistema revelaba que no computaba ninguna operación?), complicando aun más el panorama futuro en 25 de Mayo y Sarmiento.

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