3 de noviembre 2005 - 00:00

No baja el país barreras al calzado importado de Brasil

Las banderas de los países participantes en la cumbre demandatarios adornan las fachadas de todos los edificiosen el frente marítimo de Mar del Plata. Esta noche arribaGeorge W. Bush, quien se alojará en el hotel Sheraton.
Las banderas de los países participantes en la cumbre de mandatarios adornan las fachadas de todos los edificios en el frente marítimo de Mar del Plata. Esta noche arriba George W. Bush, quien se alojará en el hotel Sheraton.
Mar del Plata (enviado especial) - Los recurrentes problemas del Mercosur, aunque no sean el tema central de esta IV Cumbre de las Américas, tienen su capítulo en este evento de Mar del Plata. Ayer, durante un breve encuentro en el hotel Costa Galana entre los negociadores locales y brasileños, el gobierno argentino les informó a los representantes del Brasil que, dados los buenos resultados obtenidos hasta el momento, la Argentina continuará aplicando las trabas paraarancelarias contra la importación de calzado proveniente del país vecino. Incluso, aseguraban los negociadores del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, la medida podría extenderse a otros rubros como los electrodomésticos. La única forma en que las trabas podrían cesar, dicen los negociadores locales, es que Brasil acepte aplicar las salvaguardias automáticas propuestas en su momento por el ministro de Economía argentino y que hasta ahora no fueron avaladas por Brasil, al menos con la amplitud que esperaba la Argentina.

Lo que en realidad informó el gobierno de Néstor Kirchner a los negociadores del país vecino es que la decisión de impedir el ingreso de calzado brasileño vía el requerimiento de procesos burocráticos que demoran indefinidamente el permiso de entrada en el mercado interno continuará aplicándose durante el resto del año y todo 2006. Dicen los argentinos que esta decisión permitió, en algo más de dos meses de implementación (se aplica desde el 1 de setiembre), cambiar de raíz el mercado de calzados local, especialmente en lo que tiene que ver con pares deportivos. Según la información que maneja Roberto Lavagna, de los 12 millones de pares de calzados que deberían ingresar en el año al país, la cifra no superará los 10 millones, y los dos millones de pares que restan se fabricarán ahora dentro del país. Los datos oficiales, por el momento manejados sólo por Lavagna y el canciller Rafael Bielsa, son que de continuar la paraarancelaria que impide la normal importación de pares de calzado deportivo, varias plantas locales podrían ampliar su capacidad de producción hacia 2006 y no se descarta que varias fábricas brasileñas decidan radicarse dentro de la Argentina (en la Cancillería se manejan ya nombres concretos).

Todos estos datos hacen creer al gobierno de Kirchner que la decisión de aplicar las trabas fue correcta. Las medidas se basaron sobre el concepto de «licencias no automáticas», reglamentadas a partir del Decreto 486/2005, por el cual la Argentina se reserva el derecho de restringir el ingreso de mercadería si ésta puede dañar potencialmente a algún sector. Para confirmar o no este daño, un importador de calzado deportivo, siempre que tenga la mercadería una fecha de salida posterior al 1 de setiembre, tiene que realizar unos 30 trámites en 10 dependencias diferentes y correspondientes a reparticiones como Economía, Relaciones Exteriores, la AFIP, Subsecretaría de Defensa de la Competencia y la Aduana, entre otros.

• Demora

Según los propios importadores, la demora para culminar el trámite es de al menos cinco meses, sin que al finalizar este tiempo se llegue a un permiso efectivo, ya que si se demuestra que puede causar daño, se aplica un cupo y el empresario que quiere introducir el calzado deberá apelar la restricción.

Hay más de 3 millones de pares de zapatillas de precio bajo y mediano estacionadas en los puestos fronterizos del lado brasileño a la espera de entrar en el mercado interno, con el consiguiente incremento de los costos por stock involuntario.


Este caso representa la primera medida de restricción al ingreso de alguna importación brasileña considerada sensible para el mercado local, vía medidas paraarancelarias. La decisión se toma además a pocos días de conocerse la respuesta oficial de los negociadores brasileños ante la propuesta de Lavagna elaborada con el secretario de Industria, Miguel Peirano, de aplicar salvaguardas automáticas cuando se compruebe el daño que produce el ingreso de una mercadería específica en el mercado argentino.

Lo que ha puesto de malhumor a los hombres de Economía es que Brasil acepte las salvaguardas pero sólo cuando una comisión bilateral confirme el daño, lo que para el gobierno argentino significa un intento del país vecino de burocratizar las trabas; casi lo mismo que hace ahora el país con las importaciones de zapatillas.

• Extensión

Como además se verificó que las restricciones dieron resultados concretos en cuanto al aumento de la producción local (en un mercado que además es expansivo), en los próximos meses, de no llegarse a un acuerdo entre los dos países, las trabas a la importación podrían extenderse a otros productos. En la mira de los hombres del gobierno argentino están los lavarropas y otros electrodomésticos, un rubro donde hay un acuerdo vigente entre los productores privados de ambos países, pero que estaría siendo violado por un incremento en los ingresos desde el país vecino. Otros rubros serían los textiles y los televisores. Como en definitiva los que tendrán que cruzarse con los negociadores brasileños y con el propio Luiz Inácio Lula da Silva que tendrá un encuentro bilateral con el jefe de Estado local, desde el ala política del gobierno de Kirchner se le pedía ayer a Economía y la Cancillería algo de prudencia, al menos en las declaraciones públicas, ya que el presidente espera dos próximas reuniones para cerrar el tema. Será la de la última semana de noviembre en Foz de Iguazú y la de la segunda semana de diciembre en Montevideo, cuando se concrete la próxima cumbre de jefes de Estado del Mercosur. Hasta entonces, Kirchner esperará obtener alguna respuesta concreta de parte de Lula da Silva para saber si se le da vía libre a Economía y la Cancillería para avanzar en más trabas a las importaciones brasileñas, en lo que representaría una escalada en las recurrentes crisis comerciales que los dos países mantienen desde hace más de 10 años, cuando decidieron ser socios comerciales plenos.

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