La tasa, Bernanke, expectativas, preocupaciones, parecían ser la clave de todo. Y si esto quedaba sin novedad en contrario, la teoría decía que iba a producirse una revulsión positiva en los mercados.
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Pero pudo advertirse que la tasa no era todo. Y que, de tanto suponer que no se producirían alzas, actuó el clásico « descuento» de los recintos. (Cabe suponer, de ser así, qué hubiera ocurrido si Bernanke hacía un nuevo retoque: desastre, para los que habían «descontado» a favor...).
Lo concreto del día es que nada por allá, mucho menos por aquí. El Dow y el Bovespa acusaron nuevos recortes, en términos leves y que no llegaron a medio por ciento. En Buenos Aires, donde debía deglutirse esa suerte de sanción a productos de exportación, volvió a ser más notorio el retroceder. Y rozando 1% siguió decayendo la cuenta de agosto para el Merval. Tras tocar mínimo de 1.642, máximo de 1.663, el cierre estuvo en 1.647 puntos. Y esto fue realizado con incremento evidente de negocios, ya en nivel de $ 60 millones de efectivo, cubriendo segmento de 14% sobre totales generales.
Un castigo firme para la plaza de Tenaris, esta vez con 3,3% de baja, subiendo mucho el volumen y hasta alcanzar los 760.000 papeles. Movimiento clave, en ambos aspectos -precios ponderados y negocios- que sellaron la dirección de nuestro mercado. Y eso que Galicia se opuso a la merma, aportando 1,71 por ciento de mejoría en el día. Lo que quedó latente es que no hay madeja tan sencilla de desatar en todos los mercados, donde la tasa resultaba uno de varios elementos explosivos. Un problema menos, no está mal, pero sin poderse levar anclas. Y está atornillado el tema.
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