Por distintos motivos la rueda de ayer no fue del todo típica. En primer lugar, la suba se dio en la primera media hora de operaciones y de ahí en más el mercado se mantuvo tranquilo, hasta los últimos treinta minutos, cuando cedió un poco de lo ganado. Si algo refleja esto es que "las noticias" se conocieron todas antes de la apertura de la rueda y que después no pasó nada significativo. El otro elemento fuera de lo habitual lo dio el volumen negociado. Mientras en el mercado electrónico se superaron los 2.000 millones de acciones transadas, en el tradicional hubo una importante retracción ya que apenas se rozaron 1.350 millones de papeles. Esto y el hecho de que frente a 1,84% que ganó el NASDAQ el Dow apenas registró una mejora de 0,59%, al cerrar en 9.858,46 puntos, tiene una clara explicación en el hecho de que fuera de los auspiciosos números del gasto en la construcción (creció 1,3% frente a 0,4% que esperaban los analistas) y al reporte ISM (con un valor de 57 puntos ante 55,8 al que apostaban los especialistas) fue el impresionante crecimiento de 6,5% en las ventas de semiconductores lo que entonó al mercado. Si bien la rueda no fue para nada excitante (sigue sin notarse un verdadero entusiasmo), de todas maneras alcanzó para que los tres grandes índices marcaran un nuevo máximo anual, permitiendo hacer válida la generalización de que el mercado cerró en el máximo de los últimos 17 meses. Si bien la suba de los precios genera en sí misma más apetencias de suba, no hay que olvidar que hay fuerzas negativas que siguen creciendo. En Irak, las fuerzas de ocupación reciben 35 ataques diarios, muere 1,23 persona por día y casi nueve son heridas por la guerrilla.
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