Lamentablemente el periodismo está realizado con poca cultura, mucho más en la televisión que en los diarios. Por eso sorprendió agradablemente un artículo de la revista «Noticias» del 8 de noviembre que se aparta del análisis político simplista basado en datos y circunstancias de no más de una semana. Los historiadores actuales, aun los más destacados y desde ya los improvisados, se han dedicado a hechos o personajes puntuales del pasado como forma de manipular, sin investigación, lo que otros ya escribieron. La historia argentina real de los últimos 100 años, cuando menos, necesita para su interpretación cabal conocimientos históricos, desde ya, pero también económicos. Lo único valedero que dejaron las teorías de Karl Marx, salvo para algún fanatizado ideológico que aún cree en las otras, es el «materialismo histórico». Con éste se puede explicar nuestro retroceso desde la prosperidad a la penosa realidad actual e inclusive entender la política hoy en nuestro país. Este análisis en profundidad de «Noticias», en un nota firmada por su director-fundador, Jorge Fontevecchia, se suma a una verdad hoy todavía de pocos que se va extendiendo: la Argentina no es más, desde hace años, un país rico, como alguna vez lo fue, porque simplemente la base de su gran prosperidad en el pasado fue la vasta riqueza de su suelo pero la biotecnología moderna le ha dado al mundo posibilidades alimentarias que antes ni se imaginaban. Las naciones en desarrollo subsidian hoy y exportan alimentos. El país que tiene hambre es por pobre y no poder pagarlo. Esa realidad argentina, traducida en periodismo, ha sido frecuente en Ambito Financiero. También en algunos analistas con profundidad (caso Mariano Grondona en su libro «La realidad, el despertar del sueño argentino»). Que tenemos que asumir que somos un país otrora rico y ahora pobre es a lo que se suma «Noticias». También podemos entender así el odio y rencor entre argentinos (típico del que decae permanentemente) sin caer en las disquisiciones pseudofilosóficas y sin contacto con lo real de los Sebrelli o los Aguinis. Octavio Paz -otro pensador realista- decía que los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos... de los barcos.Así podemos ver una Argentina que se europeizó, que con sus alimentos abundantes atrajo la inmigración, y cómo todo eso derivó en lo actual, donde el envase lujoso de país proveniente del pasado nos obnubila para comprender nuestra penosa realidad, donde tenemos utopistas o políticos que quieren seguir repartiendo los despojos de pobreza que quedan, incapaces de mutar para engendrar nuevas formas de riqueza complementarias de las que fueron tradicionales. Veamos las partes salientes de este valioso comentario:
El célebre editor caribeño Para De Armas, el exceso de recursos en los primeros años de la vida, a la inversa de lo que sucede en la vida adulta, podía favorecer la construcción de caracteres débiles o con poca propensión a las luchas mayores.
Estos ejemplos pueden servir de metáfora al «problema argentino», el único país del mundo que hace 70 años era la sexta mayor economía del planeta y se hundió en el subdesarrollo. O sea, que «nació» rico y se empobreció.
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