La derogación de los impedimentos a la comercialización de ganado, como el peso mínimo que rige para la faena, la liberación de los cupos de exportación y la puesta en marcha de un plan ganadero fueron los reclamos centrales de unos 200 ganaderos que se reunieron ayer en Buenos Aires en busca de ideas para la gestación de una política agropecuaria.
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Con clima de descontento contenido, aferrados a la estructura de sus entidades, los productores coincidieron en la necesidad de mantener el diálogo con el gobierno y buscar alternativas para mejorar las medidas que hoy rigen para el sector productivo.
La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), que encabeza Javier Jayo Ordoqui, realizó la Primera Jornada «Hacia una política agropecuaria» ya alejada de la propuesta de un paro que enarboló hasta dos meses atrás. La entidad convocó a representantes de un abanico de expresiones políticas, oficialismo y oposición, entre quienes se destacaron la flamante titular de la comisión de Agricultura de Diputados, Ana Berraute; la dirigente del ARI, Elisa Carrió; el socialista Hermes Binner; el representante del PRO, Federico Pinedo; y el ministro de Agricultura de Buenos Aires, Raúl Rivara.
Temas pendientes
Berraute enumeró los proyectos pendientes en el Parlamento nacional y evitó profundizar en conceptos durante su primer encuentro público con una de las principales entidades del campo. Carrió, por su parte, se llevó los aplausos cuando indicó que «el gobierno nunca tuvo política agropecuaria y sus medidas son consecuencia del resentimiento y del fascismo», aunque cosechó silencios cuando definió que «el interior votó este proyecto». Finalmente, Mario Llambías, hombre de CARBAP que hoy conduce CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) volvió a mostrar un discurso moderadamente crítico y alejado de las confrontaciones que algunas regiones impulsan en su entidad.
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