Las políticas de reactivación le están permitiendo a Brasil retomar el crecimiento de manera "progresiva" pero el camino está sembrado de escollos y deja entrever "grandes incertidumbres" a corto plazo, sobre todo en materia de inflación, afirma un informe de la OCDE publicado el miércoles.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
"Desde fines de 2011, las políticas de relanzamiento presupuestario y monetario respaldan una reactivación progresiva, pero los indicadores a corto plazo dejan entrever grandes incertidumbres", sostiene la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), una entidad integrada principalmente por países industrializados, con sede en París.
La inflación es el desafío más inmediato que debe enfrentar el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, indica el informe, que atribuye el alza de precios a diversos factores, como un mercado de trabajo "bajo presión, con una tasa de desempleo "que se mantiene en mínimos nunca vistos", así como a "una expansión vigorosa del crédito (...) y a impactos mundiales y locales sobre los precios de los alimentos".
En marzo, la inflación brasileña alcanzó un 6,59% interanual, sobrepasando el máximo de la meta oficial de 6,5% (el centro de la meta oficial es de 4,5%).
El Banco Central de Brasil (BCB) debe decidir este miércoles si vuelve a aumentar su tasa de referencia, con una división en las expectativas del mercado entre un alza de 0,25 puntos o un incremento más osado de 0,50 puntos, para controlar la disparada inflacionaria.
En abril, el BC ya había aumentado en 0,25 puntos la tasa, a 7,5% anual, en el primer incremento desde julio de 2011.
La OCDE recuerda esa medida y ve con beneplácito la perspectiva de un nuevo aumento: "La confirmación de ese compromiso [de yugular el aumento de precios] respaldaría la confianza en la eficacia del sistema de definición de metas de inflación", apunta.
La OCDE recalca además la necesidad de "reforzar la confianza de los mercados en las políticas macroeconómicas y estructurales" para promover la inversión, dado que las medidas del gobierno resultaron insuficientes.
"La política presupuestaria apuntaló una actividad que, contra toda expectativa, fue débil", señala. El PIB brasileño creció un exiguo 0,9% en 2012 y según las proyecciones de la OCDE aumentará un 2,9% en 2013. Las últimas estimaciones del gobierno brasileño son de un 3,5%.
Para dinamizar la economía de la principal potencia latinoamericana, la OCDE recomienda "reformas en materia de infraestructuras y fiscal" y reforzar los mercados de crédito a largo plazo del sector privado", lo cual implicaría "evaluar la eficacia y las consecuencias de las crecientes ayudas al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES, banco de fomento)".
Aconseja asimismo "revisar la eficacia de las alzas recientes de los aranceles a las importaciones, que debían ser temporarias".
Dejá tu comentario