La economía cierra el año creciendo a más de 8%. Aun si el país se estancara en los niveles de producción de diciembre, 2007 mostraría un incremento de 4% del PBI. Todo juega a favor hoy: los precios de los commodities, las tasas en Estados Unidos, la situación de América latina. Por ello es que cuando se analizan en detalle las estimaciones del gobierno para 2007, sorprende su posición extremadamente conservadora. El Presupuesto convertido en ley ayer en el Congreso prevé menor crecimiento y así se ocultan ingresos impositivos por $ 15.000 millones para el gobierno. Serán claves en un año electoral que tendrá como políticas principales las inauguraciones de obra pública, el aumento adicional de la jubilación mínima y una reducción del pago de Ganancias que efectúan los empleados. Es cierto que peor es lo que hacía Domingo Cavallo, que sobrestimaba recursos y luego, con el correr de los meses, debía ajustar gastos en todas las áreas. Ahora ocurre lo inverso: queda margen para gastar a voluntad mes a mes.
Oscar Lamberto, Miguel Pichetto y Jorge Capitanich en la sesión de ayer. Este último fue el encargado de fundamentar la propuesta del Ejecutivo.
El Senado convirtió ayer en ley el Presupuesto nacional,sin introducirle -como es costumbre- ninguna modificación. Así, se confirmó la proyección de crecimiento de 4% para 2007, una inflación estimada en 7,7%, un aumento de la inversión de 7,2%, un gasto total de $ 121.300 millones y una recaudación de $ 169.072 millones.
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Como algunas de esas proyecciones fueron el centro de la crítica de la oposición, el chaqueño Jorge Capitanich, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, intentó rebatirlas con un recurso nunca utilizado para este tipo de leyes. El senador ordenó instalar en el recinto tres pantallas gigantes donde se proyectaron las explicaciones. Se procuró también con esa acción modificar la imagen de ausencia total de discusión del proyecto que se vió en Diputados.
Uno de los temas más recurrentes de los últimos Presupuestos fue precisamente la subestimación del crecimiento de la economía, generando así excedentes de recaudación que el gobierno puede disponer sin autorización del Congreso cuando se verifica el crecimiento real. Capitanich justificó esta subvaluación en las proyecciones del relevamiento de expectativas de mercado que elabora el Banco Central. «El gobierno no hizo otra cosa más que seguir proyecciones prudentes, que fijó el REM. Son las mismas que hizo Roberto Lavagna en los dos proyectos de presupuesto que elaboró como ministro», dijo.
Pronósticos
Explicó entonces que el REM había pronosticado a diciembre de 2004 un crecimiento para 2005 de 5,8 %, mientras el real terminó en 9,2 % y de 6,5 % para 2006 cuando la realidad ya está indicando que la economía crecerá este año no menos de 8,4 %.
El senador fue justificando luego cada uno de los incrementos de gasto, como la educación que pasará a contar con el equivalente de 5 puntos del PBI o los polémicos subsidios al transporte que pasaron de $ 1.746 millones en 2006 a $ 2.247 millones previstos para 2007.
El radicalismo votó en contra el proyecto. El jujeño Gerardo Morales y el mendocino Ernesto Sanz fueron los encargados de explicar las diferencias con la iniciativa del gobierno. Morales, que utilizó también el mismo recurso de las pantallas gigantes que Capitanich, aunque en su caso no funcionaron con la misma eficacia que para el oficialista, criticó los superpoderes que tiene el gobierno para manejar el gasto y listó: «La reciente reforma del artículo 37 de la Ley 24.156 de Administración Financiera, que permite al jefe de Gabinete de ministros modificar el destino y la finalidad del gasto público, la gradual importancia que han ido tomando los Fondos Fiduciarios dentro del total presupuestado, el carácter falaz de las proyecciones macroeconómicas que presenta el Poder Ejecutivo al confeccionar el proyecto de ley de presupuesto y el uso cada vez más frecuente de DNU».
Denunció también que «las proyecciones arrojan un valor cercano a los $ 15.000 millones de subestimación de ingresos tributarios» y aclaró que en la ley se agregan nuevos «superpoderes» al Presidente al autorizar que las partidas también podrán incrementarse por financiamiento proveniente de acuerdos bilaterales País-País, que firma el Poder Ejecutivo.
Rodolfo Terragno, quien votó en contra del proyecto, atacó también el uso de superpoderes: «Capitanich defendió que el gobierno firmara sólo 6 DNU y decisiones administrativas, como si fuera poco. Dijo que el jefe de Gabinete no puedehacer lo que quiera, no puedetocar salarios o jubilaciones. Dijo que sólo puede tocar 1,5% a 2 % del Presupuesto, como si esto fuera poco».
Adolfo Rodríguez Saá también anunció el voto en contra de su bloque: «No se qué van a hacer con tantos poderes, porque si los van a utilizar para transformar la estructuras del país, bienvenidos, pero el programa de gobierno que estamos discutiendo que puede ser cambiado desde el principio hasta el final por el jefe de Gabinete, no es un plan de gobierno transformador».
El socialista Rubén Giustiniani advirtió: «En materia de política fiscal el Presupuesto revela una creciente discrecionalidad del Poder Ejecutivo en la administración de los recursos públicos, reforzada por una fuerte concentración a nivel nacional en perjuicio de las provincias».