Nueva York (Bloomberg) - Los CEO están cayendo más rápido que nunca este año: en sólo 12 días de setiembre fueron despedidos los máximos ejecutivos de Bristol-Myers Squibb Co., Ford Motor Co. y Viacom Inc., con lo que el ritmo vertiginoso de estas partidas llegó a una cada seis horas.
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Las compañías de Estados Unidos van camino de despedir o perder a una cantidad sin precedente de 1.400 jefes en 2006, contra 1.322 el año pasado y 663 en 2004, según la consultora Challenger, Gray & Christmas Inc., especializada en búsquedas de ejecutivos («head hunter»). Los desplazamientos abarcan a empresas tan diversas como Sun Microsystems Inc., Pfizer Inc. Kraft Foods Inc. y RadioShack Corp.
Los despidos se producen porque los directorios dejan de lado el método libérrimo de conducción empresarial tras los juicios a directivos de Enron, WorldCom y otras compañías. Cerca de 96% de las empresas que forman parte del índice Standard & Poor's 500 tienen ahora directores principales independientes, en comparación con 36% en 2003, según un sondeo de Spencer Stuart Inc., otra «head hunter».
«Los directorios están bajo mucha más presión, y por eso encaran estas limpiezas», dice Donald Hambrick, profesor de la Universidad de Pensilvania. Y eso cuesta caro: el importe promedio de la cesantía de un CEO rondó los u$s 16 millones en los tres últimos años, según Corporate Library, grupo de estudios sobre gobierno corporativo.
En el laboratorio Bristol Myers, el consejo de nueve directores independientes despidió al CEO Peter Dolan por haber malogrado un trato para impedir la salida al mercado de una versión genérica de Plavix, la medicina de más venta de esa compañía. Dolan, de 50 años, duró cinco años en el cargo, una eternidad en comparación con otros despidos en 2006.
Sumner Redstone, presidente de Viacom, se deshizo del jefe ejecutivo Tom Freston al cabo de sólo ocho meses. Redstone dijo a los inversores que el fracaso de Freston en traducir el éxito del canal MTV a Internet había contribuido a deprimir 7,6% el precio de las acciones de este gigante de los medios y el entretenimiento durante su gestión.
Philip Knight, presidente de Nike Inc., fue igual de implacable con William Pérez: lo contrató a Pérez para que fuera su reemplazante como CEO y lo despidió un año después.
Los máximos responsables ya no reciben el trato deferente que solía reservarse para figuras como el ex jefe ejecutivo del mítico Jack Welch, ex CEO de General Electric, dice John Challenger, director de Challenger, Gray & Christmas. «Se terminaron los días en que uno aprendía de sus errores», agrega. «Ahora los resultados deben ser inmediatos, potentes y sucesivos.»
Ford Motor
Por su parte William Clay «Bill» Ford Jr. no pudo conseguir esos resultados tras hacerse cargo de la automotriz de su familia en 2001. Ante la pérdida de cuota de mercado a favor de competidores mundiales como Toyota Motor Corp. cada año desde 1995, el presidente y CEO de Ford Motor Co. decidió eliminar 30.000 empleos en seis años.
Al padecer tropiezos su plan, Ford traspasó la dirección ejecutiva a Alan Mulally, ex subdirector general de Boeing Co. el 5 de setiembre. Dos semanas más tarde, la compañía dijo que ofrecería indemnizaciones a todos los trabajadores por hora que accedieran a renunciar,y que terminaría los despidos anunciados cuatro años antes de lo previsto inicialmente.
Sin embargo, tal como descubrió Nortel Networks Corp., sustituir a un CEO puede complacer a los accionistas sin mejorar el desempeño de la empresa. Después de superar un escándalo contable, Nortel designó a Mike Zafirovski, ex director general de Motorola Inc., como su nuevo CEO en octubre de 2005. Las acciones subieron 5,4% el día del anuncio.
Sin embargo, siete meses más tarde Zafirovski admitió que puede llevar cinco años volver a hacer rentable a la empresa. En junio suprimió 1.100 puestos de trabajo y la acción perdió 25% de su valor en 2006.
Hoy en día corren peligro hasta los jefes que logran volver sus compañías a la rentabilidad. Mark Hurd, CEO de Hewlett-Packard, se hizo cargo del complicado fabricante de computadoras tras la partida de la CEO y presidente Carly Fiorina el año pasado. Hurd aumentó la cuota de mercado de HP en Estados Unidos en el segundo trimestre de 2006 en comparación con un año antes y también elevó 80% el precio de la acción a partir del comienzo de su cargo en abril de 2005. Sin embargo, los reconocimientos pueden ser fugaces: Hurd se vio involucrado en el escándalo que afectó a HP. El 22 de setiembre el consejo depuso a la presidenta Patricia Dunn, quien había supervisado una investigación de detectives privados a directores y periodistas para poner fin a filtraciones de informaciones a los medios.