Brasilia (Reuters) - América latina espera ver pronto efectos positivos del acuerdo marco logrado, el fin de semana, por los 147 miembros de la Organización Mundial del Comercio, entre ellos nuevas y mayores inversiones, y un relanzamiento de ambiciosos pactos comerciales.
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El sábado, países ricos y pobres lograron en Ginebra encaminar las problemáticas conversaciones mundiales sobre liberalización comercial al firmar un acuerdo marco que dispone la eliminación de subsidios a la exportación, aunque sin fijar un plazo. Celso Amorim, canciller de Brasil, uno de los países que articuló en la OMC el G-20, grupo de países en desarrollo que jugó un papel clave en las negociaciones, dijo que el acuerdo podría tener consecuencias aún antes de ser implementado, como mayores inversiones, especialmente en el competitivo sector de la agricultura de su país y de la vecina Argentina.
El acuerdo «da una señal clara para los operadores, que empezarán a examinar mejor si invierten en la agricultura europea o en la agricultura competitiva de Brasil y de la Argentina», dijo Amorim en Ginebra, según reportó la prensa de su país.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, celebró el acuerdo marco y aseguró que la unión de los países emergentes en torno al G-20 fue clave para salvar del fracaso la Ronda de Doha de negociaciones comerciales.
• Impulso
México, por su parte, consideró que ese acuerdo podría dar un nuevo impulso a las negociaciones para crear el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), paralizadas por las diferencias, principalmente sobre comercio agrícola, entre Estados Unidos y la unión aduanera Mercosur, que integran la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. En una entrevista con «Reuters», Angel Villalobos, principal negociador comercial de México, dijo también que el nuevo «marco general» definido en Ginebra para las negociaciones internacionales de liberalización comercial «es satisfactorio».
La Argentina, que como Brasil es un competitivo productor agrícola, consideró, asimismo, positivo el acuerdo de Ginebra. «Se logró que el texto tenga la suficiente flexibilidad para permitir a los países en desarrollo incorporar sus demandas sin sacrificar la competitividad de nuestras industrias», dijo el vicecanciller argentino, Martín Redrado. El acuerdo estableció la eliminación de todas las formas de subsidios a la exportación de productos agrícolas, además de una reducción de los apoyos a la producción interna, prácticas que los países en desarrollo dicen que distorsionan los precios y perjudican el acceso de sus productos a los mercados de las naciones ricas.
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