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1 de abril 2026 - 07:00

Oro: ven una ventana de oportunidad ante el derrumbe sufrido en marzo

La fuerte caída del precio del metal amarillo, casi 1.000 dólares desde sus máximos de enero pasado, han infringido una dura pérdida en las carteras de inversión. Sin embargo, brinda un escenario de oportunidades en los papeles de las mineras auríferas si cambia la lectura del mercado sobre la guerra en Irán.

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Si los bancos centrales se muestran más prudentes a la hora de endurecer tasas, el entorno para el oro podría volverse otra vez favorable.

Imagen de Tung Lam en Pixabay

Quien hasta hace poco parecía el rey de los mercados se ha derrumbado destiñendo su imagen de activo refugio ante eventos insospechados como la guerra petrolera en Medio Oriente. El oro cierra el mes con una baja de más del 10%, la peor performance desde 2013, en niveles de 4.600 dólares la onza. Vale recordar que en enero pasado había quebrado máximos de 5.500 dólares. Para los analistas del mercado de metales preciosos, el comportamiento del oro se vincula fundamentalmente con la fortaleza del dólar y el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU, mientras escala la guerra en Irán. Ambos factores, explican, reducen el atractivo del oro, que no genera intereses.

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Claro que esto no deja de ser paradojal ya que la guerra con Irán ha provocado, precisamente, una reacción que, a primera vista, luce contradictoria porque el oro cayó con fuerza justo cuando el riesgo geopolítico se disparó. Ocurre que el mercado entiende que el repunte del precio del petróleo puede generar más inflación y empujar al alza las rentabilidades de la deuda estadounidense. Y cuando suben los bonos, el oro pierde parte de su atractivo relativo, porque no ofrece cupón, a eso se suma un dólar más fuerte y una dinámica clásica en episodios de estrés que es la venta de posiciones ganadoras para cubrir pérdidas en otras partes de la cartera.

Sin embargo, esa supuesta singularidad está dejando alguna secuela interesante para el inversor: las acciones de las mineras de oro han sido muy castigadas y varias vuelven a cotizar en niveles que empiezan a lucir claramente atractivos.

Desde que comenzó el conflicto en Medio Oriente, ya hace cinco semanas, el ajuste ha sido muy visible: los futuros del oro llegaron a caer con fuerza en marzo, mientras que por ejemplo el fondo ETF VanEck Gold Miners acumulaba un retroceso todavía más profundo. Según los operadores, se trata de un comportamiento habitual en fases de volatilidad extrema donde ni siquiera los activos tradicionalmente defensivos se libran del llamado “sell everything”, esa dinámica en la que el mercado vende de todo para generar liquidez. Pero el problema para el sector es que, cuando cae el oro, las mineras suelen amplificar el movimiento, y ese mismo efecto funciona en sentido contrario si el metal recupera tracción. De ahí es donde algunos analistas empiezan a ver una oportunidad: si el telón de fondo vuelve a ponerse alcista para el oro, la recuperación de las mineras puede ser mucho más intensa.

Hoy el mercado está castigando a las mineras como si el giro bajista del oro fuera estructural, pero si lo actual resulta ser un ajuste táctico dentro de una tendencia de fondo todavía favorable, el descuento puede ser excesivo. Entonces, dónde está la clave, en la valuación. El ETF VanEck Gold Miners cotiza con un “PER forward” (precio-ganancia futuro) claramente inferior al del mercado estadounidense, lo que refuerza la idea de que buena parte del miedo ya está descontado. De modo que, si el conflicto con Irán deriva finalmente en una desaceleración global, y si los bancos centrales se muestran más prudentes a la hora de endurecer tasas, el entorno para el oro podría volverse otra vez favorable. Eso explicaría por qué vuelven a resonar nombres como Agnico Eagle, Newmont, Barrick, AngloGold, Kinross o Gold Fields, son todas compañías que han sufrido correcciones muy relevantes en pocas semanas, pero que podrían beneficiarse con fuerza si el mercado cambia de narrativa y vuelve a premiar la exposición al metal precioso.

No hay que perder de vista que la oportunidad existe, pero no es automática, donde el catalizador sigue siendo el mismo: que el mercado deje de ver el shock del petróleo solo como inflacionario y empiece a interpretarlo también como una amenaza seria para el crecimiento. En ese escenario, el oro volvería a recuperar su papel como activo refugio y las mineras podrían reaccionar con más fuerza de la que hoy refleja el precio.

En síntesis, la caída reciente ha golpeado muy duro al sector, pero precisamente por eso empieza a abrirse una tesis interesante: si el oro vuelve a ponerse de moda, varias mineras están ya en niveles que parecen de oportunidad. Pero no es una apuesta exenta de volatilidad, pero sí una de las pocas áreas del mercado donde el castigo reciente ha dejado valuaciones claramente más exigentes para el pesimismo que para el rebote.

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