El "runrún" de fondo a lo largo de toda la jornada fueron los dimes y diretes en torno al rescate del sector automotor y hasta qué punto se humillaban los capitostes de General Motors, Chrysler, Ford y la UAW (el gremio) por unas migajas (están pagando por el brutal lobby de los últimos años para no cumplir con las normas de emisión y la transferencia de su producción al exterior). Por encima de esto, las noticias. En primer lugar, la brutal caída de los precios mayoristas que retrocediendo 2,8% (se esperaba 1,9%), la mayor baja en 60 años, una clara señal de recesión (atención que el "núcleo" de los precios -sin alimentos y energía- subió 0,4%). A esto se sumó la renuncia/despido del CEO/cofundador de Yahoo!, el buen balance de Hewlett Packard, el "no tan malo" de Home Depot, el malo de Saks, las pobres perspectivas de Corning y Philip Morris, etcétera. Hizo falta que el secretario Paulson y el presidente de la Fed, Bernake, comenzaran a pintar un escenario relativamente optimista ante el Congreso (¡invirtieron sólo 4,8% del megaplán de rescate financiero donde se habían comprometido!), para que los precios de las acciones comenzaran a ganar terreno. Entonces, casi de la nada surgió una corriente bajista liderada por los papeles financieros (cuidado con la aseguradora MetLife) y las empresas de telecomunicaciones. De la misma manera, una hora antes del cierre apareció una contracorriente alcista que llevó las acciones a terminar del lado ganador. Podría pensarse que este último movimiento tuvo que ver con las automotrices, pero el sector cerró en baja. Otros hablaron de la fusión de Anheuser Bush en InBev y los juegos de los Hedge Funds cargados de dinero. En realidad, poco importa, ya que fue una rueda "normal" en la que el Dow trepaba poco antes de mediodía 2,47%, tres horas más tarde se desplomaba 2,03% y al cierre avanzaba 1,83%, a 8.424,75 puntos. Insistimos, una rueda normal para los tiempos que corren.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario