El secretario de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio De Mendiguren, reconoció que compartir las ganancias de las empresas con los trabajadores forma parte de la Constitución nacional, pero advirtió que también están incluidos el 82 por ciento móvil para las jubilaciones y la libre afiliación sindical, mientras que el el diputado y asesor de la CGT, Héctor Recalde, reiteró que el proyecto no es una ley antiempresa.
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De Mendiguren salió a retrucar el proyecto que presentó en el Parlamento el diputado cegetista Héctor Recalde y que contempla el compartir ganancias con los empleados por parte de las empresas.
"Esto está en la Constitución Nacional, en el artículo 14 bis", admitió De Mendiguren en declaraciones radiales. No obstante, recordó que, además, se incluyen "el derecho al 82 por ciento móvil y a la libre afiliación sindical, que también deben ir instrumentándose".
"La redistribución del ingreso siempre fue el objetivo: una Argentina con una participación de 50 por ciento del salario en el ingreso nacional", enfatizó el ex presidente de la UIA.
Sin embargo, sostuvo que "se debe tratar como un tema importante, de largo plazo, en una mesa de consenso", como en su momento se había planteado la conformación el Consejo Económico y Social "para discutir esto junto con darle previsibilidad a la puja distributiva".
"Lo primero que hay que saber es dónde están los atrasos salariales en su conjunto", indicó el dirigente, tras lo cual aclaró que "el problema no está en el sector industrial".
"La Unión Industrial Argentina tiene como objetivo que el salario tenga la participación de 50 por ciento en el ingreso nacional. El tema es cómo se hace y en qué momento", enfatizó.
Al respecto, insistió en que "el sector industrial formal tuvo una recuperación del salario real de más de 50 por ciento" y que "los retrasos no están en el sector industrial, sino en la informalidad de la economía, donde está 38 por ciento de la masa salarial".
"Uno de los principales productores de trabajo informal es el Estado nacional", agregó De Mendiguren.
Por su parte, Recalde estimó que de aprobarse el proyecto para distribuir parte de las ganancias de las empresas entre los trabajadores, comenzaría a compartir dividendos recién a partir de 2012.
Tras considerar que el proyecto "atrae y alienta inversiones", Recalde confirmó que aunque originalmente la división de utilidades se daría en las empresas de más de 300 empleados, finalmente se estableció contemplar también las ganancias de cada una más allá de la cantidad de de trabajadores.
"No es cierto que es una ley antiempresa, al contrario, si el trabajador sabe que gana va a querer que gane más", afirmó el abogado de la CGT en diálogo radial.
Consideró que se trata de un proyecto que "atrae y alienta inversiones, porque los trabajadores argentinos van a estar muy interesados en que la empresa gane".
Además, confirmó la conformación de un "consejo tripartito" que "va a definir las ganancias también", integrado por "cuatro representantes del Estado, cuadro de los empleadores y cuatro de los trabajadores", que va a "atender a situaciones de asimetrías regionales y las estructuras de costos".
Este consejo va a determinar "a partir de qué porcentaje de las ganancias se participa a los trabajadores", es decir que todas las empresas con mas de 300 empleados caerían bajo los términos de la ley, pero también aquellas que sean consideradas con ganancias extraordinarias.
Lo que las empresas deberán compartir es "el 10 por ciento, una vez establecido el piso", señaló Recalde.
En cuanto a la entrada en vigencia, el diputado pidió "para desalentar expectativas que se están generando", aclarar que "esto va a ser un proceso gradual", que se estará aprobando "el año que viene, principios de 2011".
"A partir del año siguiente a la vigencia de la ley, se empiezan a compartir ganancias", remarcó Recalde, tras lo cual calculó que esto será "en 2012".
Sobre los pasos a seguir de aquí en adelante, señaló que se espera que "el presidente de la cámara (Eduardo Fellner) decida a qué comisiones va ir" y a partir de allí "invitar a los sectores del trabajo y la producción".
"Los primeros que han hecho críticas serán los primeros invitados, la UIA", adelantó Recalde, que aseguró que se aceptarán "mejoras" para "encontrar los puntos de encuentro, para ver si es posible alcanzar consensos".