El Mercosur y la Unión Europea (UE) finalizaron ayer, sin mayores avances, dos días de reuniones en Rio de Janeiro para tratar de establecer las reglas de juego para evaluar la posibilidad de un acuerdo de libre comercio entre los bloques. Desde el lado sudamericano, incluso, hubo cierta decepción por la falta de respuestas a pedidos específicos sobre mejoras de la oferta agrícola. «Esperábamos algún avance que nos indicara mejoras en cuestiones que habíamos pedido. Eso no ocurrió, pero aprovechamos para aclarar posiciones comunes en todos los ámbitos de la negociación», dijo el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, quien encabezó en Brasil la delegación argentina.
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El funcionario recordó que entre marzo y abril últimos hubo un intercambio de propuestas, que en el caso de la UE no satisfizo al Mercosur, específicamente en el nivel de las cuotas que Bruselas ofreció para el ingreso preferencial de algunos productos agrícolas. «La Unión Europea dijo que iba a mejorar las cuotas y no lo hizo. Cuando armamos esta reunión estábamos esperando una respuesta sobre las cuotas», precisó Chiaradía.
La encargada de la diplomacia europea, Benita Ferrero Waldner, intentó destemplar las expectativas de lo que fue calificado como el relanzamiento de las negociaciones, estancadas desde hace dos años. «La reunión de Rio es un diálogo entre ambas partes para ver dónde estamos y en qué se puede avanzar, no son negociaciones», aseguró Ferrero Waldner pese a que el encuentro en la ciudad brasileña reunió a los técnicos y principales negociadores de ambos bloques. En diálogo con este diario, la representante de la UE había dicho que si bien había que hablar de una mejora en la oferta de este bloque en cuanto a la reducción de los subsidios agrícolas, también debería analizarse una sustancial rebaja en los aranceles del Mercosur para bienes y servicios.
Las declaraciones causaron sorpresa a quienes estuvieron sentados dos días en la mesa de discusión en Brasil. «Diálogo es lo que hubo en Buenos Aires y Montevideo. La reunión de Rio era de negociación», dijo una fuente diplomática brasileña.
El encuentro de Brasil fue acordado a partir de la suspensión de las negociaciones multilaterales de la OMC, a las que las tratativas entre Europa y el Mercosur están supeditadas, para encontrar espacios de avances mientras no se retome la agenda de Doha. Las trabas de la negociación birregional son un espejo de las que frenaron el diálogo multilateral y radican principalmente en las ambiciones del Mercosur, en materia de apertura para el ingreso de los bienes agrícolas, y de Europa, que aspira a mayor flexibilidad para la liberalización de servicios, mercado industrial y compras gubernamentales en el bloque sudamericano.
Pese a la falta de los avances esperados, Chiaradía calificó como «positivo» el hecho de que las reuniones «comenzaron muy lentas ayer, pero luego mejoraron y se aceleraron hoy».