29 de julio 2004 - 00:00

Países más ricos rechazan mayor apertura comercial

La Organización Mundial de Comercio (OMC) parecería encaminarse nuevamente a una nueva frustración, al no verse avances serios en las negociaciones que comenzaron el lunes en Ginebra y que deberían llegar mañana con algún tipo de acuerdo marco ente los países centrales y los estados en vías de desarrollo.

Ayer fueron muchas las delegaciones que mostraron este clima, augurando primariamente una situación similar a la de setiembre del año pasado, cuando fracasaron las negociaciones de Cancún, México. Entre otros estados manifestaron su pesimismo Canadá, Suiza, Japón, China, México, Chile, Honduras, Cuba, la República Dominicana, Indonesia, Malasia, Ruanda y México. Por su parte, la Argentina definió oficialmente ayer ante la conducción de la OMC, donde se encuentran las principales dificultades para que se destraben las negociaciones.

• Papel central

Esos y otros de los 147 miembros del organismo se quejaron también que el papel central corresponda al llamado G-5, integrado por Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil, India y Australia, que han celebrado varias reuniones a puerta cerrada para intentar aproximar sus posiciones.

Los ministros de Comercio y Agricultura de esos grandes actores del comercio internacional, Robert Zoellick, de EE.UU.; los europeos Pascal Lamy y Franz Fischler; el cancillerbrasileño, Celso Amorim, o el titular de Comercio de Australia, Mark Vaile,
no se han dejado ver hasta el momento en público y negocian atrincherados en la misión diplomática de Estados Unidos.

Pese a que algunos de ellos, por ejemplo los ministros de Brasil e India, informan luego a sus respectivos grupos, como el G-20 en ese caso, hay quienes no se sienten debidamente representados y quisieran estar directamente en la mesa de negociaciones. La Argentina no se sumó a estas quejas, ya que el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, el jefe de los negociadores del gobierno de Néstor Kirchner, informó que está en permanente contacto con Amorim para mostrar una posición cerrada del Mercosur.

Diferente es la posición, por ejemplo, de Suiza y otros miembros del llamado G-10 de importadores netos de alimentos, que criticaron en términos muy duros el que, pese a que se les exigen más sacrificios que a otros en materia de apertura de mercados, no se haya contado con ellos para nada a la hora de elaborar el texto y se les obligue a firmar mañana ante un hecho consumado.

El borrador revisado de acuerdo marco debería haberse presentado ayer, pero las persistentes diferencias dentro del propio G-5, que afectan a temas como las ayudas internas al sector o los productos que tanto desarrollados como en desarrollo consideran «sensibles».

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