11 de mayo 2001 - 00:00

Para atrapar al ladrón hace falta un ladrón

Para atrapar al ladrón hace falta un ladrón
"J'e suis Vidocq." Con esta exclamación, Eugène François Vidocq, el rey de los disfraces, saludaba a los maleantes que capturaba. Vidocq, quien vivió en el siglo XVIII, no sólo es conocido por ser el creador de la Sureté Francesa, servir de modelo a Conan Doyle para su Sherlock Holmes, haber creado la primera agencia de detectives del mundo (en realidad creó la profesión), asesorar al gobierno inglés en la fundación de Scotland Yard, y toda una serie de innovaciones e invenciones que dio pie a la investigación policial moderna, sino también por ser el creador de la frase "para capturar a un ladrón, hace falta un ladrón".

Esto tiene que ver con la decisión del presidente Bush de nominar a Harvey Pitt para presidir la Securities and Exchange Comission (SEC). No es que Pitt haya sido un ladrón, al contrario, es un abogado de gran reputación, que alcanzó la fama por defender a Ivan Boesky (sobre quien se creó el personaje de Gordon Gekko en el film «Wall Street»), el escándalo de Insider Trading más grande de la segunda mitad del siglo XX (intervino también en otros casos tanto o más sonados, como la quiebra del condado de Orange, el juicio del NYSE contra la SEC, el escándalo de los operadores del piso del NYSE, etc ). No es que esto tuviese mucho que ver con lo ocurrido ayer, pero sin dudas tiene que ver con lo que será el futuro del mercado de capitales norteamericano: "J'e suis Pitt".

En la jornada de ayer finalmente parecía que el optimismo retornaba al mercado. La inesperada decisión del Banco Central Europeo (imitado más tarde por el Banco de Inglaterra) de reducir sus tasas, disparó un efecto de subas en cadena, de las Bolsas del Viejo Continente hacia las del nuevo. Esto fue especialmente sentido en los papeles del sector tecnológico donde los EE.UU. tienen predominio ante los europeos. Es así que el NASDAQ inició la mañana con una suba de casi 2%, en tanto el Promedio Industrial ganaba cerca de 1%. Algunos también señalaron la levantada de pulgar que hizo la gente de Morgan Stanley -curiosamente poco después de conocerse la decisión del BCE-al grupo de fabricantes de chips como el otro factor que disparó el optimismo de los inversores (la frase fue:"El tren dejó la estación", y el análisis espera una suba de 40% en 12 meses).

Al frente del movimiento se colocaron, como se podía prever, las empresas de semiconductores y las minoristas, ya que se suponía que la decisión de los europeos tendría que ser contestada con un recorte de al menos 50 puntos básicos por la Fed, cuando se reúna la semana que viene.

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