El final de la medida que dispone que ciertos alimentos de primera necesidad tuvieran una alícuota cero del Impuesto al Valor Agregado (IVA) implicará un incremento de entre el 10,5% y el 21% de los valores que paga el público consumidor al final de la cadena comercial, según estimó en un informe el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
Para el IARAF, debería subir el costo al consumidor
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De alguna manera el incremento de los valores podría verse reflejado en los niveles de inflación de enero de 2020, que se conocerán recién hacia mediados de febrero próximo.
En rigor, el reporte del IARAF precisa que no se producirá un aumento de los precios, aunque el efecto será igual, ya que la gente deberá pagar más, con lo cual se producirá “una merma en el poder adquisitivo de los consumidores”.
La rebaja del IVA a los alimentos afectó a algunos productos que antes tenían una alícuota del 10,5% y otros que tenían 21%.
La dismunción a cero del IVA dice el IARAF “implicaba que su concreción efectiva dependiera del comportamiento final del vendedor, es decir, de que éste efectivamente trasladase al consumidor la rebaja impositiva”. También precisa que “la reducción de alícuota abarcó, en general, sólo a la última etapa de la cadena comercial del bien en cuestión, dado que las transacciones intermedias debieron continuar efectuándose a la alícuota legal correspondiente”.
El informe indica que la finalización del plazo de vigencia de dicha medida “implicará una suba de precios desde el 1 de enero de 2020”. Pero este aclara que “resulta importante distinguir entre suba de precios y suba de la inflación” debido a que “los cambios de alícuotas del IVA generarán modificaciones en los precios” aunque “no necesariamente en la inflación”.
Para el IARAF, el Gobierno seguramente “buscará evitar la suba de precios” aunque “inevitablemente a partir del 1 de enero de 2020, los vendedores volverán a tener el débito fiscal IVA”.
“En caso de no retomar el valor real de los precios al valor que tenían antes de la puesta en vigencia de la medida, el impuesto deberá ser absorbido por la cadena de producción y comercialización”, considera el informe.
El IARAF entiende que el comerciante del final de la cadena puede ser compelido por diferentes factores a no retomar los precios que tenía antes de que se dispusiera la norma de excepción.
El informe menciona razones “de mercado”, es decir, que ante la caída de la demanda la suba del precio implique una mayor caída de las ventas, o de una rigidez de política, que el vendedor “sea forzado a mantener su precio al consumidor al nivel de cuando estuvo en pie la medida”.
La estimación que hizo el IARAF indica que un producto que antes valía $121 (con el IVA incluido) bajó en realidad 17,4% (que es el porcentaje equivalente de 21 sobre 100), o se reduj0 9,5% en el caso de los alimentos que tributan la mitad.
De ese modo, se considera que ahora al subir de 100 a 121 o de 100 a 115, la tasa de incremento por el efecto del impuesto es mayor que la rebaja. La estimación está hecha sin tener en cuenta la inflación que hubo durante el período. En rigor, el producto que valía $100 al inicio de la medida ya tiene un precio superior debido a la inflación acumulada en el período, y sobre ese nuevo valor se deberá calcular de nuevo el IVA.
El reporte indica que en realidad, “el resultado final dependerá de la posibilidad de traslado inmediato o no a precios del tributo, que dependerá de situaciones de mercado e institucionales, que son las que determinan quién absorbe, y en qué magnitud, la incidencia impositiva”.
De hecho, en el marco de las negociaciones que mantiene la Secretaría de Comercio Interior con empresas y supermercados para la renovación del programa Precios Cuidados, los funcionarios advirtieron a los directivos de las compañías que se produjeron en la segunda mitad de 2019 incrementos considerados “inusuales” en algunos productos, entre los cuales se menciona el aceite.
La gran escapada de los valores se produjo primero con la devaluación del peso de agosto. Hasta ahí se podría especular con que se trataba de el lógico traslado del corrimiento cambiario a los precios internos. Pero luego de ello, hubo nuevos saltos tras la elección de octubre, y algunos especulan con que las empresas hicieron un “colchón de precios” cuando por esos días el ahora ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, dejaba trascender que el Gobierno de Alberto Fernández iba a ir hacia un congelamiento de precios y salarios por 180 días. De hecho, se especula con que como parte del acuerdo de Precios Cuidados las empresas acepten retrotraer algunos de sus valores finales.




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