La Unión Industrial Argentina se reunirá hoy con las autoridades económicas para analizar la forma en que se implementarán las rebajas de aranceles y otras medidas tendientes a revertir el proceso recesivo.
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Los industriales no ven la suba de aranceles extra Mercosur que acordó el ministro Cavallo con Brasil, como la panacea que resolverá todos sus problemas. Si bien apoyan el plan de competitividad que lanzó el gobierno, advierten que la aplicación de esta medida enfocada sólo para los bienes de consumo final puede alterar la cadena industrial y hasta algunos sectores verse afectados. Por eso el éxito o fracaso dependerá de la instrumentación.
Es que son muy pocos los productos importados extra Mercosur que no puedan ser sustituidos con compras dentro del bloque, y si se tiene en cuenta que el real sigue desvalorizándose contra el dólar (el viernes llegó a los 2,18), la sustitución de importaciones puede beneficiar a la producción del Brasil más que favorecer a la nacional, sostienen los empresarios.
La única forma que tiene la Argentina para poder compensar la diferencia de cambio con Brasil es a través de rebajas de impuestos y aportes patronales, pero debido a lo complicado de la situación fiscal en que se encuentra nuestro país, es difícil que se pueda implementar una baja de tal magnitud que obre como efecto nivelador entre las monedas.
Por eso Brasil aceptó la propuesta de Cavallo: de alguna manera se ve beneficiado al ampliársele su mercado y le ayuda a bajar su déficit en la balanza comercial sin que se lo acuse de proteccionista.
Por otra parte, los problemas que la Argentina tiene con las importaciones de Asia no se solucionan sólo con suba de aranceles, porque la competencia desleal tiene más que ver con la subfacturación, el dumping o, directamente, el contrabando.
Además, al subirse los aranceles a los bienes de consumo final, lo que se alienta es la importación de productos semiterminados.
En otras palabras, lo que se estimula es la vuelta de los galpones que trabajaban más como ensambladoras, con poco valor agregado y empleo incorporado, para generar efectivamente un salto en la producción industrial.
Por todo esto los industriales siempre mira-ron con recelo una modificación de aranceles sólo para los bienes de consumo final, sin que se respete la protección efectiva en toda la cadena industrial.
De todas formas, confían en que estos problemas puedan solucionarse con una sintonía más fina por sectores en una segunda etapa del plan de competitividad.
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