Cuando el temor se apodera de inversores, la racionalidad desaparece. Y ello es lo que ocurre hoy en Wall Street con grandes fondos volcándose a los papeles del gobierno norteamericano. Hoy, EE.UU., pese a intentos parciales para remediarlo, acumula un déficit casi récord en sus cuentas fiscales. Aun así, inversores venden papeles de empresas de primera línea (con alta rentabilidad en balances) que pagan casi 6% anual y sacrifican dos puntos al pasarse a los títulos del Tesoro norteamericano, que rinden poco más de 4%. A ello apuntó el secretario Henry Paulson ayer: «Cuando los mercados comprendan lo que sucede, volverá la normalidad». Hasta Bush salió a calmar inversores al asegurar que «el sistema tiene liquidez suficiente». Por lo pronto, hay nerviosismo y se adoptan posturas ultraconservadoras.
La cautela también fue parte de la rueda de Wall Street. La Bolsa de Nueva York cerró con índices mixtos, afectada por los últimos datos del mercado inmobiliario, pero alentada por la posibilidad de una rebaja de las tasas de parte de la Reserva Federal (Fed).
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El Dow Jones bajó 0,23%, pero el NASDAQ de las acciones tecnológicas subió 0,51%. El selectivo S&P 500 ganó 0,11%.
Al mercado le hizo bien la reunión entre el presidente de la Fed, Ben Bernanke; el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el líder del comité de banca del Senado, Christopher Dodd.
Al término del encuentro, Dodd señaló que Bernanke le dijo que la Fed utilizaría todo lo que estuviese a su alcance para recuperar la estabilidad de los mercados, aunque agregó que no habló nada respecto de una posible baja de tasas.
La fuerte caída del crudo también dio algo de soporte al mercado, aunque al final las Bolsas sufrieron por el temor a que los problemas del mercado inmobiliario se mantengan por más tiempo del que se pensaba. Esto quedó reflejado en las cifras de ejecuciones de hipotecas, que casi se duplicaron en julio pasado respecto del mismo mes de 2006.
Los bonos del Tesoro de EE.UU. tuvieron una fuerte caída de la renta, porque los inversores apuestan a que la Fed en la reunión del 18 de setiembre bajará las tasas. El bono a 10 años rinde ahora apenas 4,59%. Paradoja: inversores salen de empresas con alta utilidad año tras año y se refugian en papeles del Tesoro, que mantiene un alto déficit. En Europa, las Bolsas también mostraron la prudencia de los inversores y cerraron con magras ganancias: París avanzó 0,36%; Francfort, 0,23%, y Londres, 0,12%. La Bolsa de Madrid, en cambio, perdió 0,21%.
Las Bolsas latinoamericanas también se recuperaron. El Ibovespa de San Pablo ganó 1,24%, la Bolsa de Santiago subió 2,61%, la de México aumentó 0,40% y el Merval de Buenos Aires se incrementó 1,74%.
«La volatilidad que continúa en Wall Street muestra que aún no estamos al final del túnel. Creo que aún veremos una corrección de 5% a 10%», estimó Mark Priest, de TradIndex.
El Banco Central Europeo (BCE), no obstante, retiró 35.000 millones de euros (47.200 millones de dólares) del flujo monetario, por primera vez desde que inyectara más de 200.000 millones de euros por la crisis «subprime».
El dólar avanzó ante el euro, pero cayó frente al yen. La divisa europea se negoció a 1,3466 dólar, desde 1,3485 dólar de la jornada anterior.
Respecto de la divisa japonesa, el dólar cambiaba de manos a 114,43 yenes, desde los 114,93 yenes por dólar que se pagaban el lunes.
En tanto, el oro bajó debido al nerviosismo de inversores. La decisión de China de aumentar las tasas de interés para dominar su inflación desenfrenada incidió en ello.
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