La pregunta es ¿qué? ¿Qué es lo que está pasando en el mercado? Las oscilaciones que estamos teniendo son brutales. En parte esto obedece a una evidente falta de liquidez (hablamos de liquidez o profundidad de mercado, distinto a "volumen"), pero, por sobre todo, a la pelea entre los sobrecomprados, los sobrevendidos y a la lucha clásica que se desata entre quienes están firmemente convencidos que de aquí se sale fuerte y en una sola dirección. Lo que no está claro es si estamos hablando de un futuro alcista o bajista. Ayer, el mercado arrancó en positivo, pasó a lo negativo 30 minutos después, se recuperó, perdía nuevamente a mediodía, rebotaba, a las 13 rozaba los mínimos, poco después de las 14 repuntaba, a las 15 caía nuevamente y el acostumbrado rush de última hora permitió una última recuperación que encontró al Dow en 8.818,14 puntos, cuando sonaba la campana, marcando una mejora de 0,86% (el NASDAQ ganó 0,8% y el S&P 500's 1,16%). En este escenario se hace realmente difícil decir quién gana y quién pierde dinero. Tradicionalmente el verano suele ser un período relativamente calmo y de bajos volúmenes, pero este año, tal vez por las altas temperaturas que azotan al país, las cosas son muy distintas. En este escenario, los datos de la producción industrial que se conocieron ayer, las minutas de la Fed o el haber llegado a la fecha límite para el compromiso firmado de los administradores de las principales cotizantes, son meras anécdotas. Para los que apuestan por la suba, lo importante es que el NASDAQ ha ganado 13% desde los mínimos del 24 de julio, y el S&P trepó 16,6% desde el 23 de ese mes. Para los pesimistas, que en lo que va del año estos índices siguen perdiendo 31% y 19%. Pato o tero, algo se está empollando.
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