Con el año que comienza, una de las variables que seguirá de cerca el establishment económico será el programa financiero de la administración nacional. Cuál será la gestión del gasto público, cómo se moverán los ingresos y de qué manera se financiará el déficit primario son los tres datos que integran el combo de seguimiento. Un análisis de la consultora LCG reveló que, entre el rojo fiscal, los intereses y las amortizaciones, en 2021 las necesidades financieras equivalen al 11,6% del PBI.
En total, el Ministerio de Economía necesitará, según la consultora que dirige Guido Lorenzo, alrededor de $4,887 billones. Ese monto está compuesto por un déficit primario de $1,897 billones (4,5% del PBI); $0,744 billones en intereses (1,8% del PBI) y amortizaciones de deuda por $2,246 billones (5,3% del PBI). En conjunto, todos los vencimientos representan casi un 12% del producto e incluye la deuda en pesos y aquella atada a CER y dólar linked.
Si se asume que los vencimientos por casi 5,3% del PBI se refinancian en su totalidad, las necesidades de financiamiento para 2021 bajan hasta los $2,6 billones (6,3% del PBI), analizó LCG. A título ilustrativo: en 2020, según datos de la Secretaría de Finanzas, el porcentaje de roll over del año alcanzó el 119%. Para redondear el ejercicio para el año que comienza, LCG estimó que la TNA promedio de las refinanciaciones rondaría el 40%.
¿Cómo se financian los 2,6 billones que resta cubrir del programa financiero? La consultora responde: “El ministro dejó trascender que el financiamiento del gap fiscal será 60% vía emisión; 40% vía mercado. Si esto se diera así, la emisión para financiar al Tesoro el año próximo será de $1,6 billones (3,8% del PBI)”, estimó. Otro dato comparativo: en 2020, el Banco Central giró al Tesoro $1,6 billones en concepto de Transferencia de Utilidades.
De acuerdo al análisis de la consultora, es necesario seguir con atención el impacto que esa inyección de dinero puede tener en los precios. “La baja monetización que el Gobierno heredó de la gestión anterior sirvió para que la emisión de este año encontrara alguna red de contención”, analizaron, pero advirtieron que “esa herencia ya se consumió”.
“Hoy el nivel de monetización medido por M2 ya se encuentra por encima de los máximos previos (13,1% en dic-17), mientras que si se mide por circulante se observa una recuperación de aproximadamente 2 puntos porcentuales PBI desde mínimos”, reflexionaron los economistas.
Según LCG, el aumento de la inflación y la reanudación de las actividades, serán “drivers que le agregarán más velocidad a la circulación monetaria”. “En base a nuestras proyecciones, estimamos que la demanda de dinero se moverá entre 6-7% de PBI (medida en base al circulante monetario), asumiendo que continúa la normalización de actividades y no hay ningún shock desestabilizador”, asegura el informe.
De acuerdo al Presupuesto 2021, el déficit fiscal de este año se ubicará en 4,5% del PBI. Ese cálculo asume que la actividad económica se recupera 5,5% y que eso permite un crecimiento de los ingresos del Estado. A la par, también asume que no será necesaria una política fiscal expansiva de la magnitud que tuvo durante 2020 y que las tarifas deberían subir al menos un 30% para acompañar la estimación de inflación del año, que según el Presupuesto se ubicará en 29%. Al momento de la presentación del proyecto en septiembre, el ministro Martín Guzmán aseguró que el rojo fiscal se financiaría 60% con emisión y 40% con emisión de deuda en el mercado local. Sin embargo, un mes después de ese anuncio, fuentes oficiales dejaron trascender que estaban buscando financiar parte del crecimiento de las partidas en obras públicas a través de organismos financiero internacionales, como el BID, el CAF y el Banco Mundial.
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