En todos los casos, se hace un replanteo de las obras comprometidas y no realizadas, lo que se atribuye al incumplimiento del Estado en el pago de los subsidios y a la modificación de la ecuación económica de los contratos por la devaluación y la inflación. Se ofrece, además, la realización de obras nuevas.
No obstante, después de sucesivas renegociaciones y conflictos con el Estado, se cree que las concesiones deberían licitarse nuevamente a medida que van venciendo, evitando que el Estado deba subsidiar la operación.
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