Annapolis (AFP) - El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, instó ayer a China a tomar más medidas para abrir sus mercados en momentos en que ambos países inician su «diálogo económico estratégico».
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En la apertura de la reunión de representantes estadounidenses y chinos en Annapolis, estado norteamericano de Maryland, que durará dos días, Paulson dijo que las dificultades económicas que enfrentan ambos países no deberían engendrar restricciones sobre los intercambios comerciales o las inversiones.
«Al tiempo que enfrentamos los desafíos actuales, debemos también concentrarnos sobre los fundamentos a largo plazo que constituyen la base de un crecimiento durable en nuestros dos países», afirmó y agregó: «Durante estos dos días subrayaré que el libre comercio, la competencia y economías abiertas son esenciales. La apertura del comercio crea empleos y oportunidades para que la gente pueda salir de la pobreza, y son necesarios para el crecimiento y la estabilidad tanto en China como en Estados Unidos».
El «diálogo económico estratégico» es un encuentro bianual iniciado en 2006 por los presidentes George W. Bush y Hu Jintao. Esta reunión en particular, en la que participa el viceprimer ministro chino, Wang Qishan, tiene también como objetivo reducir la tensión en torno a la políticacambiaria y reforzar la seguridad energética.
En ese sentido, Wang subrayó que es necesario no politizar las cuestiones económicas. «En un esfuerzo por resolver los malentendidos y las diferencias entre los dos países a través del diálogo, y para reducir los malentendidos, deberíamos evitar que las grandes cuestiones económicas sean politizadas y complicadas», afirmó.
«Discusiones profundas y una coordinación entre las dos partes en términos de políticas macroeconómicas y financieras conducirán a mantener la estabilidad financiera de los dos países y la economía internacional», agregó el funcionario.
China y Estados Unidos expresaron su inquietud ante las presiones proteccionistas alentadas por las dificultades económicas, por el alza en el precio de los combustibles y de los alimentos, y por la inestabilidad de los mercados financieros.
Durante los dos días de negociaciones, los representantes estadounidenses también deben evocar la cuestión del valor del yuan, que según Washington es mantenido artificialmente bajo, afectando la balanza comercial entre ambos países.
Por su parte, el gobernador del Banco Central de China, Zhou Xiao Chuan, advirtió que la caída del dólar está haciendo subir los precios del petróleo y otras materias primas, alentando la inflación y afectando a las naciones en desarrollo. «Un dólar débil inevitablemente resultará en el aumento de las materias primas, incluido el petróleo, y los precios de esas 'commodities' subirán marcadamente», advirtió Zhou luego de reunirse con el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y con Paulson.
El responsable chino agregó que los incrementos en los precios de las materias primas también causan «presiones alcistas» sobre la divisa china, que a su vez « incrementarán la inflación». «Muchos países en desarrollo ya sienten los efectos», dijo. Sin embargo, Estados Unidos, segundo socio comercial de China, acusó el año pasado en su defensa un déficit comercial récord con Pekín, de u$s 256.200 millones.
Mientras tanto, en vísperas del encuentro, empresas estadounidenses y chinas firmaron una serie de contratos por un valor total de u$s 13.600 millones. Las conversaciones deberían culminar con el anuncio de la apertura de negociaciones sobre un tratado bilateral de inversiones, para favorecerlas a través de leyes más transparentes. Durante la última serie de conversaciones en Pekín, en diciembre pasado, ambos países, que son grandes contaminadores y principales importadores mundiales de petróleo, anunciaron un plan de cooperación en 10 años sobre seguridad energética. Además, algunos expertos también prevén un acuerdo sobre los detalles de su aplicación en Annapolis.
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